jueves, 28 de diciembre de 2017

Dual Simplicity


Nada y todo uno son
Existe luz porque hay oscuridad
Que hay mentira es la gran verdad
Y sin impulso de nada sirve la razón

Cara y cruz son la misma moneda
Respira el bien gracias al mal
Y como una sola voz coral
Nuestro aullido en silencio queda

Porque al igual que no hay genio sin locura
Más fragante es la rosa recién cortada,
No hay verso al que no preceda la nada…
Ni existe amor si no hay en él tortura

domingo, 24 de diciembre de 2017

Born in the echoes



En el brevísimo lapso
De espacio entre tus labios en lo que dura un suspiro
Veo el abismo en un reflejo caprichoso que se escapa
Del rojo intenso de tu sonrisa de ácido rubí

I was caught in between
I was born in the echoes

En el hueco oculto
Que nadie sabe que existe entre tu voz y un eco eterno
Oigo la voz perfecta que la realidad deforma y nadie escucha
Y entre tus palabras encuentro lo que otros ignoran

I was caught in between
I was born in the echoes

En un silente instante
Surgí de un lugar entre lugares y traje el mudo son
De los estruendos que nadie escucha, de los parajes que nadie ve
Porque nací en un eco distante y a tu voz he de responder

lunes, 18 de diciembre de 2017

Cold water magic

La tarde se deslizaba perezosa y Clara ya había perdido la cuenta de cuánto llevaba mirando aquella línea incompleta en el papel. Aquella frase inacabada que ya había encontrado un primer escollo difícil de superar cuando divagó durante quince minutos hasta decidirse por el nombre del que sería el protagonista de su historia. Otra más de tantas aventuras que comenzaba y dejaba sin acabar. Nada nuevo bajo el sol, como suele decirse y el sol, precisamente, parecía haberse puesto de acuerdo con las distracciones habituales para impedir que la joven pudiera seguir escribiendo. Cada pensamiento parecía consumir más energías de la cuenta y el calor causaba que cada letra costase más esfuerzo que la anterior. Completar una sola palabra se convertía en un portento que parecía fuera del alcance de sus manos. Poco a poco notaba que su caligrafía se volvía más torpe, brusca y sí, también vulgar, y si de algo presumía Clara (al menos en voz alta) era de lo agradable que resultaba su letra manuscrita. Y no era sin razón. Podía tolerar perder el tiempo con detalles banales, bloquearse a mitad de una frase, escribir situaciones o personajes estereotipados, recurrir a tópicos adrede o de forma inconsciente; lo que sin embargo no podía pasar por alto era que su deliciosa caligrafía perdiese un ápice de su delicadeza.

Le costó, pero comprendió que debía tomar medidas: estaba dispuesta a mover el culo de su silla para ir a por un vaso de agua y evitar lo que seguramente sería una ridícula muerte por exceso de calor. Quizá exageraba un poco pero si ella misma no se ponía entre la espada y la pared era capaz de dejarse llevar por la pereza terminando posiblemente inconsciente por la deshidratación. Por suerte, el sendero hasta la nevera estaba despejado, no había rastro de ningún obstáculo que requiriese terribles medidas de emergencia como dar dos pasos de más o, incluso, recoger algún objeto. Cuando abrió la nevera, una suave bofetada de aire frío le hizo abrir los ojos durante un brevísimo instante antes de cerrarlos y respirar como si acabase de salir del agua.

La sensación del agua fría era algo que le encantaba, es más, le parecía algo divertido. En la mano, el vaso frío era como cualquier otro objeto frío, no tenía nada de especial. Al sentir el agua ya en los labios le sucedía que, por instinto, tenía el impulso de cerrarlos para no dejarla pasar, como si su cerebro no quisiera que se arriesgase con los cambios bruscos de temperatura. Una vez superado ese reflejo, el recorrido de aquella helada masa sin forma bajaba por su garganta y parecía despertarla de un largo sueño hasta que la sensación se perdía en un punto sin determinar. Para cualquier persona esa sensación es lo más corriente pero para Clara beber un vaso de agua fría en el momento adecuado era pura magia.

Pero la magia acababa rompiéndose siempre tarde o temprano y la sensación del agua empezaba a desvanecerse. También se había mitigado en gran medida aquella sensación de pesar una tonelada y casi podría decirse que había recuperado las fuerzas. Sin embargo, recordar de golpe lo que tenía a medias contrarrestó casi por completo aquella incipiente euforia. En ese momento lo vio un poco más claro. Comprendió que llevaba demasiado tiempo allí y no podría escribir algo grande si su mente se encontraba en un lugar tan pequeño.

Lo había decidido, iba a salir.

Cuando ya estaba todo listo se aseguró de dejar la ventana entreabierta para que el aire fresco que empezaba a levantarse pudiera entrar en su habitación. Las horas de aquella tarde de verano seguirían avanzando perezosamente pero Clara ya tenía la cabeza en otra parte. Sólo tenía que asegurarse de que su padre no la pillase como aquella otra vez así que tomó todas las medidas para no hacer ruido y que no hubiera nadie a la vista. Sabía que la magia acabaría por romperse tarde o temprano cuando regresase, pero tenía que hacerlo si quería escribir algo tan bonito como su propia letra.

Cuando llegó el momento, como siempre hacía, Clara batió las alas y se alzó sobre las nubes.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Cranberry kiss/knife

Y un “te quiero”, ¿cómo sienta?
Claro, conciso y clavado en tu pecho
Hiende tu carne con la ternura
Vuelta en salvajismo hecho verbo
Que se apodera de tu cuerpo
Un instante en que, indefensa, eres mía
Agonía eterna en que, desarmado, tuyo soy

La flor que te entrego es ahora el puñal que desgarra
El pétalo rojo es la roja cuchilla ensangrentada 
Buscando acariciarte
Acabé asestándote
Besos indiscriminados.
Nunca quise hacerte rehén
Por eso no sé si debo o quiero quererte

Sólo sé que te quiero.


domingo, 10 de diciembre de 2017

Blue darkness (excerpt)

Entérate, absurdo mundo, de una vez por todas. No soy lo que se espera y nadie espera lo que soy. Que ya no hay sólo negro y blanco y si algo, azul existo.

No, no le busques el sentido porque no lo encontrarás. Porque no quiero que lo encuentres y porque sé que no lo vas a buscar. Porque a nadie le preocupa aquello que no puede encajar, catalogar, etiquetar y clasificar en términos que algo coloquen del lado del mal o del lado del bien.

Ceja en tu pertinaz empeño de marcarme como la criatura que no soy y si no lo logras concebir acepta ciegamente que esta es mi verdad: Azul es mi oscuridad y como tal oculta horrores que harás bien en evitar. Cerúleo es mi silencio y celeste mi melancolía, de zafiro las caricias que robo al mundo porque de azul es mi oscuridad.

Entérate mundo que hoy por fin recuerdo las palabras que otrora fueron juego y que, empero, me dieron forma. Que no hay sólo negro y blanco y si algo, azul existo.


jueves, 7 de diciembre de 2017

Bright black trails


Troqué, años ha,
La sangre de mis venas por imperecedera tinta
Tinta en cada línea
Tinta en cada trazo
Tinta en cada hálito de vida que se escapa
Tinta en cada lágrima que cae de mis manos, negada a mis ojos
Pues
Escasa y ponzoñosa la primera,
Y tan negra como la última,
Derramo ahora cada gota a mi antojo
O eso intento


Callé, tiempo atrás,
El sollozo
El sentir
Admitir debilidades que no había
Y fingir la fuerza que nunca fue mía
Y suprimí de la existencia mi presencia
Y convertí en armadura mi apariencia
Para que nunca nadie viese
Que hace mucho que vivo muerto
Que he olvidado quién podría recordarme
Que mi tiempo acaba eternamente

domingo, 3 de diciembre de 2017

Player 2 Press Start


Nunca he sido capaz de apreciar el vino, ni siquiera a nivel irónico y sin embargo aquí me hallo, aporreando cada letra junto al rojizo líquido que hace que, a cada trago,  mi nuca tire de mí en señal de rechazo primitivo.
No, no estoy del todo ebrio, pero la medicación y este licor están haciendo de las suyas, se confabulan para hacerme escribir. Escribirte. Sí, a ti aunque no sé si servirá de algo.
Dime, ¿cómo se puede reaccionar ante alguien que conoce a Laharl y no por un cosplay? ¿Qué le dices a una persona que tiene de Etna y Flonne el toque justo para quererla en tu ejército en cada fase? Aparte de lo lógico, ¿qué se le dice? Pues yo le dije muchas cosas y ella quiso ser mi Player 2 a sabiendas de que siempre juego solo. Y aun así ahí está su mando a la espera de que lo coja e intente vencerme… sólo faltas tú, mi Player 2, que huyes tanto de la vida que te ha tocado que ya ni puedes detenerte en la que algunos esperamos tu regreso.
Baja más vino y pienso que tal vez deba enfundarme el uniforme y recorrer las tuberías para buscarte porque andes enredada entre setas y tortugas o quizá desempolvar mi vieja armadura y buscarte de hoguera en hoguera confiando en que no hayas tenido un encontronazo con una gárgola o un dragón pertinaz en demasía. Y aunque avanzo no tengo claro si te hallaré entre la ceniza al final del camino.
Menos mal que no tengo que hablar, mi querida Player 2, este copazo me está entumeciendo la boca y abotargando mis manos y si ya me cuesta escribir, pronunciar palabra ahora mismo sería faltarte al respeto.
Últimamente te he buscado por lugares muy dispares, pasillos claustrofóbicos y amplias mesetas salpicadas de lagunas y montañas. He enviado a mensajeros gatunos y bovinos en misión de sacarte una sonrisa que al menos diese un empujón a mi búsqueda pero me pregunto muchas cosas y en mi vida sigue parpadeando a cada paso “Press Start Player 2” y no sé si es que no puedes o ya no quieres mi compañía para salir del mundo que te oprime, que nos oprime a cada uno a su modo.
Descubrir tesoros sin ver tus ojitos brillando ya no es lo mismo. Competir sabiendo que la única que puede enfrentarse a mí de igual a igual no está ya no es divertido. Alcanzar las cotas de genio y mal que otrora esbozábamos es inútil si el equipo no está reunido. Reducir a cenizas ejércitos, civilizaciones, sistemas estelares… sin ti es como sentarme delante de una planta y verla crecer.
No hay mucho sentido quizá pero sí suficiente vino para saber que quiero decirte que te añoro y que sin ti esta partida no puede acabar más que en Game Over así que lucha conmigo, sacúdete las telarañas y coge mi mano.
Player 2 Press Start

lunes, 20 de noviembre de 2017

Blumen der Ruine


“Sie will es und so ist es fein
So war es und so wird es immer sein”

Fútil es este fondo
En esta forma
Estas palabras
Naciendo en mi garganta
O muriendo en mis yemas
Sacudidas que no mueven ya
Tu mirada de lado a lado del renglón

“Sie will es und so ist es Brauch
Was sie will bekommt sie auch”

Concebí el mundo que es
El que quise y perdí
El que anhelo y, peor, uno sin ti
Y creando aprendí
Que vivo en el destruir
Que mi pulso mueve a ruina
Y mi aire plaga es

“Tiefe Brunnen muss man graben
wenn man klares Wasser will”

Demasiado tiempo, demasiado
Y, como un loco, esperando otro resultado
Negando lo que me mueve
Evitando acercarme con tal de resguardarte
Y sólo sé que en derredor todo se rompe
Y cuando todo quiebro y permanezco
De las cenizas nacen flores como tú

“Rosenrot oh Rosenrot
Tiefe Wasser sind nicht still”

sábado, 18 de noviembre de 2017

Silent scarlet-lips and blind chocholate-eyes

Countless times have I performed
This very same, miserable ritual
Sleep deprived
Numbed my senses
In thy absence mortified

“…and yet I smile”

Silence be the word thou speaketh
For this deaf soul o’mine
Who won’t hear, won’t have
Nor won’t renounce
You

“…and yet I smile”

So ,yes, I shall confess
For hereby I pronounce my faith
I do hallow thy name
And long for thou to be the one who came
To cure this illness named life

“…and yet, for you, I smile”

domingo, 22 de octubre de 2017

The walk of Ms. Moon


Repicaba la campana aquella tarde
Queriendo la noche
Avanzar
Cubrir con su manto de foscas sedas
El mudo que fácil se ve, que fácil se siente
Ella camina ahora
Silencio a su paso, calles desiertas
Niños que huyen tras madres que la observan
Y la condenan
Y ansían ser como ella
Esa bruja hereje que ellas no tienen el valor de ser
Y aun ahora ella camina
Sobre un camino que se apaga tras de sí
Cuando a cada paso pisa
Una estrella hasta extinguirla
Repicaba la campana y ya era noche y ella
Ella sólo sale  por la noche
Y en sus oídos una música solamente suya
Ella sólo sale cuando la última campanada da a la noche
De lleno en el pecho
Y ella camina ahora
Con sus vaqueros y sus botas y su melena de un color que ni existe
Ella camina y le preguntan por su nombre
Pero la Luna no se gira a responder
Sólo camina entre campanadas

viernes, 13 de octubre de 2017

Love you away (blue side)

Se cerró
El círculo que empezó en un punto
Un punto muerto y en silencio
Un susurro resonó entre las voces
Que envolvían todo
A ti… mi todo

De la nada, del silencio
Aquella voz, aquella risa
Aquél mirar… y yo callé
Al escuchar de tus labios lo que sólo soñaba
Broma cruel creí que fue
Y de tus ojos mi ceguera aparté

No puedo, (no) quiero
No debo, (no) sé
Quererte
No entiendo, ni acepto
Ni permitiré
Que me quieras

Pero si alguna vez me hubieras querido
No me escuches y cállame a besos
Porque sólo sé quererte desde lejos
Mientras muero porque a mí me quieras cerca

lunes, 2 de octubre de 2017

Kyoto-Yaroslavl in watermelon screams


Los recuerdos de aquella noche no son claros. Nada hay que pueda recordarme cómo fue, qué pasó ni qué palabra inició todo lo que vino después. De las brumas del olvido sólo escapan los fragmentos tenues que callan más que dicen y que parecen sólo existir para recordarme que sí, fue real y no el hermoso y terrible sueño que se antoja a quien no pudo vivirlo. Sí, estuve allí. Sí, la vi.
Es confuso el tiempo para mí, lo admito, desde que los años decidieron ignorar mi forma para sólo tornear mi fondo con las caprichosas lecciones que me han ido dejando. Quizá fue hace un año, quizá fueron diez. Puede incluso que fuese ayer mismo o que esté por suceder, que ocurriese hace incontables siglos o tras el último atardecer. No lo sé. Recuerdo, empero, aquél aroma inconfundible. Poco hay más característico que el olor a sal, a mar por la mañana temprano. Como cada mañana, recorría los once siglos de Kyoto y al llegar a la bahía la vida explotaba en el ancestral baile entre mar y marineros, el que da y el que recibe el sustento. Terribles olas que aguardaban, calmadas, esperando no tener que desbocarse. Pescadores rudos ávidos por de las mejores presas y a la vez midiendo cada paso para no tomar más de lo permitido.
Como cada mañana, aquellos hombres pactaban sin saberlo con Ryojin, quien les miraba desde debajo de las aguas. Pocas veces reparaba en mí y reconozco que había sido la primera vez que conocía a una deidad tan peculiar. Sí, tuve miedo, pero que yo pudiera verle tampoco le había dejado precisamente tranquilo. Sólo un par de décadas de tantearnos con cuidado lograron que alcanzásemos aquél delicado equilibrio basado en un respeto poco usual. El respeto que se tiene a un dios dragón y el respeto que ese mismo dios dragón tiene a… bueno, a mí. No le sorprendió la noticia de mi partida llegando incluso a asegurar que iría a buscarme si los once siglos se le acababan demasiado pronto cuando decidiese volver a Kyoto. No sólo fue un halago, sé que lo dijo en serio.
Al final llegué aquí nada que no esperase encontrar. Aibhil tenía debilidad por buscarme para darme las noticias. Sus noticias. Aunque estaba ligada a la familia O’Brien, la más célebre de las banshees tuvo a bien venir a buscarme hasta Ярославль (Yaroslavl). A veces parecía disfrutar dando los mensajes pero lo que pocos sabían es que, al menos Aibhil, tenía cariño a la familia a la que destrozaba con sus gritos de muerte y tragedia. Por suerte para ella, darme noticias a mí era casi como unas vacaciones.
Hubiera preferido no entretenerme pero Nürmberg tiene… algo. Aunque de aquella visita no recuerdo nada, ninguno de los tenues retazos trata sobre la ciudad.
Lo siguiente que viene a mi memoria ya eres tú.
Si el tiempo no me dice nada, imagina qué efecto puede tener el lugar. Exacto, ninguno, o así era hasta que apareciste. De todas las posibles combinaciones que se pudieran manifestar ante mí en cualquier modo, concebible o no, tú eras sin duda la única para la que no estaba preparado.
Hablo de ella como si estuviese escuchando o como si en algún momento fuese a hacerlo. Disculpad, a veces no mido bien la realidad.
De la nada, imparable como el avance de Jagannātha, surgió un leviatán de verde y rojo, mas no provenía esta fuerza de mar o lago alguno ni descendió desde los cielos. Esta fuerza durmiente del mundo era distinta a cuanto hubiese conocido anteriormente y, sin embargo, me buscaba. Buscaba mi conversación. Ni siquiera ella misma sabía que me conocía pero nada la detuvo hasta que sus ojos de color madera comenzaron a horadar mi ser buscando lo que no puede ser visto.
Visto en perspectiva, podía haberme defendido, podía haber cerrado el paso.
Pero por primera vez en más tiempo del que creo posible siquiera contar, la que buscaba y lo que era buscado eran uno y lo mismo. Ella era tan yo como yo era ella.
Al cielo le falló el viento y las nubes caían poco a poco. Las aguas parecían inmóviles espejos no querido hacer ruido alguno que interrumpiese el silencio más profundo que el mundo jamás viviera. Todo y todos, seres conscientes y ajenos a aquél momento, contuvieron el aliento a la espera de una palabra, un gesto o quizá el inevitable fin de todo.
Sabía que era mi opuesta y sólo rozarla en una lucha nos mataría a los dos y después reduciría la existencia a un recuerdo condenado a perderse.
Pero tuve que besarla.
El fin del mundo tenía sabor a sandía.

viernes, 29 de septiembre de 2017

(Non)existing (Tainted)love

Breve, tierna, fugaz, sedosa, etérea
Se me antoja tu caricia la caricia de una nube
Que no sé siquiera si viví o soñé
Y aun así, en mi piel aún se marca
La cicatriz de un roce que nunca se produjo,
En mi cuello el carmín que no dejaste,
En mi espalda los surcos donde jamás corrieron tus uñas,
En mi retina a fuego grabada tu pupila socavando mis entrañas en busca de mi alma,
Que el cuerpo que no diste al demonio que no abrazaste
No quedase como al darte a nadie más


Esa mirada que no vi al no estar nunca cerca
Que buscaba una luz oculta tras el velo que tú no apartaste
Esa mirada amplia, curiosa, infantil, ansiosa, eterna
Que jamás viró hacia mí y nunca
Encontró a quien encontrarla nunca pudo
A quien encontrarte siempre quiso

domingo, 17 de septiembre de 2017

πάροδο του χρόνου (Con el tiempo)

Cuento escasas esas veces que la vida
Regalado algo bueno a mí me haya
Sin cobrarse, con el tiempo,
Un pedazo de mi alma.

Que al dolor el cuerpo se acostumbra
Y del engaño uno se alerta y se acrecienta
Un rumor que, con el tiempo,
Toda luz, todo destello, envuelve en umbras.

Al despecho el pecho se habitúa
Al desdén los ojos a servir
Aprenden, con el tiempo,
Y sólo tras los mares haber llorado.

Poca piel hay ya que sienta la ilusión
De una caricia en terciopelo, sin temor
Y que no haya, con el tiempo,
Vuéltose en espino desgarrador.

Nada hay bajo este sol injusto, empero,
Que más nuble toda luz
Que la verdad que, con el tiempo,
Hubo que aprender a olvidar

Pues tras volver del mismo infierno
Muerto, roto, triste, solo y desangrado
Aprendí que, con el tiempo,
Olvidé qué era ser amado.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Dime, si acaso puedes...


Dime, si acaso sabes,
¿Qué buscas?
¿Qué encuentras?
En estas, mis estrofas tuertas
De corcovados versos urdidas,
Dime, si acaso puedes,
¿Qué crees ver?

Si en estas vacuas formas tú en verdad vieres
Lo que mostrar quiero
Lo que explicar intento
Lo que revelarte no puedo
Dime, si acaso puedes,
¿Seguirías leyendo?
¿Seguirías buscando?

Dime, si acaso puedes,
¿Qué hay que sepas cierto?
¿Qué latidos son tuyos?
¿Cuántos míos?
¿A quién clavas tu mirada en esos sueños
En que evades cuanto en derredor va y viene
Y el espejo no te devuelve la sonrisa?

Dime, si acaso puedes,
Bajo qué pretexto ocultas
Las palabras que, resecas, en tu gola se atoran
Sin dejarte respirar
Dime, si acaso sabes,
Una sola verdad limpia
Sobre mí, que a duras penas te escribo
Sobre ti, de fantasía mi mejor obra

martes, 12 de septiembre de 2017

Sacrament of Flowers



Sueño
Sueño contigo entre las flores
Sueño contigo entre las flores y
Agonizando me reclamas
Como la última vez.

Sueño
Sueño contigo aceptando
El sacramento de las flores
Sueño que me acerco mucho a tu pecho
Y no lo oigo latir

Sueño
Que tu piel se va enredando y
Que entre pétalos y espinas lloras
Lloras sangre de tus heridas
Y tiñes los pétalos

Sueño
Sueño que poco a poco pierdes
Las fuerzas y la vida pierdes
A tu alrededor sólo hay flores
Viven de tu morir

Sueño
Con encontrarte muerto entre las flores
En un día gris en que amanezca
Un cielo azul como el mar
Y nunca vuelvas, jamás

miércoles, 6 de septiembre de 2017

...og intet andet


A veces pasa
Casi nunca en realidad
Pero en ciertos puntos de la vida
Algo cambia
Y nada más

Es un día, un instante
Una palabra o mirada fulminante
Que trastoca cada plan
Que pudieras no haber hecho
Y nada más

De repente ahí te encuentras
Con palabras en tu boca
Largo tiempo olvidadas, al silencio condenadas
Que sonaban oxidadas
Y nada más

Y ahora sueñas y te desvelas
Y al reloj un tanto fuerzas
Arañando unos segundos
De su breve compañía
Y nada más

Porque tal vez sólo sea
Compañía lo que buscabas
Lo que entre nudo y nudo en tu garganta, gritabas
Porque a veces uno se cansa de ser uno…
Y nada más 

viernes, 25 de agosto de 2017

Grønne rubinbein (Green ruby bones)


Lights went out
Suddenly, out of nowhere
Because nowhere is exactly where we were

Gorgeous silence
Delightful absence
And tears
Falling from thin air

Red was the light,
Step by step, we walked
Our way
Towards the void
Secrets untold
Uncharted lands
Where immortals roam
And the eternal flame
Burns
And shines

Hit the beating heart
While music
Flows through the damned ones' veins

"Come a little bit closer"

Face the truth
Face yourself
Allow every note to go inside
And everytime
Your eyes, your caramel eyes blink
I'll be there

Dead in red light
Alive in your kissing silence

miércoles, 23 de agosto de 2017

Försvinnande av den crimson smaragd (Desaparición de la esmeralda carmesí)

Sé lo que pretendes
Lo que quieres y haces sin más
Sé qué es lo que intentas
Cuando hablas y aún más al callar

Escalofríos
Miradas
Anhelos
Gritos

No, mi flor, no me engañas
Cierra la puta boca ya
Me arrancaste las entrañas
Fingiendo quererme salvar

Y en todo este tiempo me has visto caer. Contemplando desde lejos, ocultando tu vero ser.
Mintiendo al mundo y a tu esencia
Desgarrándome con tu llanto
Ahogado en alcohol y rechazo

No, mi flor, no te escondas
Deja de intentar de protegerme
Porque no lo sabes hacer
Sólo sabes luchar por ti misma
No, no sabes dejarte querer

Todo lo que siempre has buscado, todo lo que has querido ser. Todo cuanto al mundo has mostrado
Me lo has negado por ser

Distinto
Oscuro
Una ofensa
Tu sueño

Así amamos

lunes, 21 de agosto de 2017

Fresh hUman Cajun steaK


A blink
You lost it
My wink
You’re lost
And deep inside
Our underskin ink
Trembles

Disturbance

Shivers your spine
For that cursed
Voice of mine
Two worlds collide
None meant
To cede
But to run

Pain

A race
To embrace
Uniqueness that made
Us to become
Fallen from grace
Wounded silhouettes,
Solitude’s vase
Mind erased
And only remained
Flesh and blood

Agony

jueves, 10 de agosto de 2017

Cold lava bleed

Aquí, lejos
Ahora, entonces
Es importante, pero da igual
Irrelevante importancia a decir verdad
Y el percutor sonido
Rítmico e implacable
Mudo en su estruendo
Que se cuela por el oído directo a la nuca
Y habla sin palabras
Sólo empuja
Cada imagen a tu alma porque no hay palabras
No hay palabra para mí
No me fue concedido un nombre ni un sonido
Por eso fui el sol y empujé la vida a vuestro ser
Cuando fui el agua llené vuestras venas
Vuestros pulmones cuando fui el aire que respiráis
Vuestros sueños cuando la vigilia os derrota y nadie vela
No
Vuestros sueños no
Sus sueños
Tus sueños
Donde me buscas cuando no puedes más
Donde te busco porque no quiero más
De esta huida sin destino
Sin final
Huida para ya no ser el sol
No ser el agua
No ser el aire
Y bajar desde el infierno y junto a ti
Simplemente
Dejar de huir para caminar

jueves, 3 de agosto de 2017

Yes, I came from a Hell down under...

“Do you come from a land down under?”
The question floats around as the song goes along
And of course I’m from a land down under
A northern valley full of wonder
Can’t you see, can’t you see why it’s under?
It’s just because your eyes are standard

“Where women glow and men plunder”
And people love out the way of tender
And people hurt in the way of wonder
Can’t you feel, can’t you feel my anger?
You’d better run, I could get you in my hug…

“Can’t you hear, can’t you hear the thunder?”
It’s just my hand that’s become an ender
There’s no close range, we’re no longer blended
You’d better run for soon I’ll have it ended

“You’d better run, you’d better take cover”
For I come from a land down, VERY DOWN under
Where fire does flow and I torture souls
Can you hear, can you hear them screaming?
It ‘cuz of me, I’m twisting them in death

viernes, 14 de julio de 2017

Jag vill (Quiero)



Que te tiemblen las piernas al tocarte
Como a mí la voz cuando intento hablarte

Que se encharquen tus labios de deseo a cada instante
Como mis ojos cuando pienso que tengo que añorarte

Que te traicione el pulso y se desboque y te equivoques
Como cuando evité de nuestra piel el mutuo y anhelado choque

Que de nuevo digas, gimas, suspires, pienses y grites mi nombre
Como cuando te juré que, como yo, nunca te amará otro hombre

Sólo a ti
Sólo eso
Quiero

miércoles, 12 de julio de 2017

dYsfUnctioNal AmERican piE


Be my words the clear example of what it’s like
Que querer a quien no sabe, sin saber siquiera uno mismo, joder, es grave
Como grave y muy jodido es también saberse usado
Que después de todo lo que uno ha cerrado
Llegue alguien y arranque los tablones que en el pecho te clavaste y se haga hueco
Casi un nido
Donde no hay espacio ni para el próximo suspiro.

“Bye, bye Miss American Pie
Drove my Chevy to the levee but the levee was dry”

Shall your name be read among my words
Y quizá así dejases de joder
Joderte a ti, joderme a mí, joder al mundo que no tenemos y a este paso no tendremos y que jamás podremos decir que una vez tuvimos y que yo jodí
Porque sí
Soy así pero déjame llevar mi puta carga y cállate, sé tú, sigue mis reglas, confírmalas y vete
Dame la razón y vuela, pero no antes de dejar de joder y que haya un “nuestro”

“And them good ole boys were drinking whiskey and rye
Singin' this'll be the day that I die”

Open your eyes for me, one last time
Y deja de buscar en la distancia, estoy aquí
Y estoy harto de discutir como la pareja que no somos
Con alguien a quien no puedo follarme como sé que ambos queremos
Para acabar yo tan jodido por haberte jodido el alma y no poder siquiera 
Hacer mi parte y ayudarte a que me eches
Por haberme amado y yo haberte fallado…

“This’ll be the day that I die”

domingo, 25 de junio de 2017

(m)Useless

Una aguja
Arañando pieles
Un lápiz, una pluma,
Un bolígrafo, un pincel
Que conviertan un papel
En algo más, algo distinto
Algo mío.

No recuerdo ya cuánto ha pasado
Desde aquella última vez
Y un silencio, una ausencia y, como aquél
Veo y soy un folio en blanco
Que no habla, que no muestra,
Que no cuenta y no recoge
Salvo miradas con desdén.

Una línea, cuatro puntos, quizá un círculo también
O una estrofa a sotto voce
Una página completa,
De mis naderías repleta
Y cargada hasta los bordes
De susurros suspirados
Y suspiros susurrados.

No hay ya trazos, falta tinta
Que se salga de mis venas y se quede a flor de piel
Y mitigue el silencio
De tu voz de olor a miel
Y no sé si exististe
O si sólo, estando solo,
De añoranza te soñé.

sábado, 17 de junio de 2017

Η τιμωρία του Ἐπιμηθεύς (El castigo de Epimeteo)


Poco importa a estas horas o a cualquiera
Que haya rima, que haya ritmo
O que un verso se convierte en un eterno renglón inerte y sin final que duela cada vez más con cada palabra que se extienda más allá de lo que el decoro quisiera
Más
De lo que el orgullo permitiera y más
De lo que a leer nadie dispuesto estuviera
Poco importa, nada en realidad, al que suscribe
Porque lo que me importa eres tú
Que yo te quiero y tú callas
Que ni lees ni hablas, ni leen ni hablan, ni leéis ni habláis
Y que solo de vez en cuando alguien dice algo, una mínima referencia a estos textos en que guardo lo que no puedo soltaros en persona
Valientes hijos de puta todos, con la mínima palabra en esa boca que luego no cerráis
Me decís que escriba un libro
Cuentos, los más vagos, no sea que os haga pensar demasiado
Mas luego, al preguntar
Qué entendéis, qué sentís
O siquiera qué os transmiten mis palabras
Nadie habla, nadie opina, nadie sabe o nadie quiere implicarse o criticar, para bien ni para mal, nadie más allá de si esto rima o si queda bonito lo que digo. No hay visión más allá de la forma y si alguien ve que, en el fondo, todo duele, no lo dice y eso jode.
Sí, jodéis, dañáis y despreciáis cuanto yo digo pues nunca sé
Si no hablo claro
Si no grito lo bastante alto
Si no lloro sangre suficiente
O si simplemente no entendéis o no os importa
Que haga esto, que me abra como no puedo hacer en vivo porque en vivo nadie escucha y aquí nadie os obliga.
No, nadie
Y aun así, así seguís, mirando a escondidas cómo vomito palabras que me hieren sólo esperando que alguien diga “Yo te entiendo” o “No lo pillo pero quiero comprenderlo”
¿O es que acaso alguien piensa
Que busco elogio fácil o el ánimo vacío de quien lee por encima lo que escribe el raro ese que conoce y de vez en cuando le pregunta su opinión?
Pues si tal cosa pensáis os pido que os larguéis, que no voláis a leerme y si podéis evitar hablarme os lo agradeceré porque no soy yo a quien buscáis
No
Huid de mi cuando me veáis porque silencio es lo mínimo que os daré
Y yo a cambio volveré a callar
Seré de nuevo enclaustrado en la caja
De donde no quise salir
Cesaré mi cruzada en pos del bien de quienes 
No me veis
No me oís
No buscáis en mí más allá del maltrecho envoltorio que ahora veis
Y dejaré de ser el castigo de un Epimeteo que nunca quiso
Nunca pudo
Y nunca debió
Saber ni conocer
Y os dejaré avanzar en vuestro camino
Mientras yo
En paz
Os contemplaré desde la caja en que Pandora me guardaba
Junto a una esperanza que, como yo
Esperará en silencio
Que llegue quien la (mi) pena valga

sábado, 10 de junio de 2017

Тихая (замороженная) красота [Tikhaya (zamorozhennaya) krasota]


Que te he perdido, es evidente,
La pista
El ritmo
La medida de las horas
La amplitud de tu sonrisa
Y ya no sé
Cuántas brazas de hondo puro
Soy capaz de ver en tu mirada

Veo tu imagen en estasis
Silente brillo capturado en tu pupila
Durante aquél instante que se antoja
Lejano
Pasado
Antiguo incluso
¿Irreal acaso?
Tal vez lo hube soñado

Que me dueles, queda claro,
A cada instante que te añoro
En cada verso que me faltas
Y es por ello que inconsciente
Horado inquieto
Escarbo bajo mi piel
Y busco
Te busco entre mi sangre

Incide en mi memoria tu concepto
Y te recuerdo
Rechazando mis palabras, tachadas de cumplidos,
Que no fueron si no veras
Pues cual síndrome de Stendhal
Ante ti todas mis fuerzas flaquean
Porque eres, a mis ojos, arte

sábado, 29 de abril de 2017

P-119: Orgullo y Pastillas

Hay días que amanecen extraños, como que sin saber bien por qué, uno tiene la sensación de que puede pasar cualquier cosa. Hoy, empero, ha sido un día de ésos en los que me acuerdo de ciertos detalles que me acompañan y complican la existencia con bastante regularidad. Hoy es uno de esos días en los que puedo pensar y decir en voz alta “Tenía yo razón” y quienes me conocen un mínimo saben que el 99% del tiempo estoy equivocado en algo pero cuando tengo razón… diré solamente que no suele ser bueno para nadie pero para mí es especialmente negativo.
¿Solución? Ninguna que pueda llevar a cabo respetando la actual configuración del tejido de la realidad y/o arriesgar el continuo espacio-tiempo en que parece que tanto os gusta habitar. Por tanto sólo me queda daros la chapa. Inciso: el uso de esta expresión no es baladí y es que en un espacio de tiempo ridículamente breve, 2 personas que me importan mucho han usado esa expresión “contra mí” en sendas conversaciones, inconexas entre sí y, sin embargo, muy relacionadas. Bueno, al turrón.
Hace unos días tuve lo que podría definir como un momento de flaqueza bastante desagradable en lo que a la salud respecta. Normalmente en ese aspecto no hago mucho ruido y puedo contar con los dedos de una mano (y sobran) a quién aviso sobre ello. Fue, como casi todo lo que me asalta de un tiempo a esta parte, algo que me jodió hasta un punto insospechado de forma breve pero ya dejando en mí la duda de “¿Y si…?”. En resumen, una jodienda imprevista dentro de mi calendario de momentos de mierda habituales. Pero pasó y de las primeras cosas que se me ocurrieron fue avisar a quienes había avisado del asunto de que, pese a todo, había vuelto a casa.
Porque volví… ¿no?
Me lo pregunto porque, desde entonces, todo es un asco y tengo la esperanza de que ahora mismo esté soñando todo esto como resultado de una sedación muy guapa o un coma inducido por una anestesia pasada de fecha. Que ya me imagino a más de uno diciendo que igual no es para tanto lo que me pasa como para preferir estar en coma, pero una cosa aseguro y es que, habiendo muerto clínicamente en alguna que otra ocasión, la sensación al despertar de la no existencia es infinitamente menos desconcertante que la de no saber si ese día te dirigirá la palabra alguno de los 2 seres humanos que se encuentran entre tus favoritos y, por lo que sea, no te hablan. Lo que en resumen viene a ser que ahora mismo tengo más ganas de morirme que de que sigáis, vosotras 2, matándome a silencios.

Y bueno, quien dice “por lo que sea no te hablan”… igual me estoy exculpando en demasía. Por si acaso tiraré de pseudónimos no sea que se me ofenda el personal y/o me reclamen derechos de imagen y semejanza.
Con Carrot me pasó que, para variar, me pasé. Por lo que sea me preocupé y reaccioné mal. Te machaqué y reproché en exceso y lógicamente, en un punto de saturación propio de una disolución que no admite más, me mandaste a tomar por donde amargan los pepinos y… hasta ahí sé.
Con T-Bell me pasó quizá lo contrario. Pasé bastante de según qué y como era de esperar, te hartaste. Recurriste al silencio y a ignorar mi existencia, hasta ahí todo como siempre hasta que yo, harto de intentar remediarlo, acabé harto también y me obligué a hacer lo mismo y entonces a ti te dio por cambiar el chip y volver a que hubiese buen ambiente… en fin, tira y afloja a diario.
¿Pero sabéis una cosa? Estoy agotado.
Desde hace una temporada estoy continuamente disculpándome porque me equivoco. Mucho. Pero ya lo he dicho al comenzar este texto. Acierto el 1% de las veces y eso siendo generoso. Sin embargo, de lo que sí me he percatado es del detalle de que estos dos casos son ejemplos que corroboran mi teoría de que, según de quién se trate, todos tenemos excepciones. Por norma general me encabrono con varios seres humanos, 2 dispositivos electrónicos y 4 ingredientes de cocina a diario. A veces el número de electrocacharros o especias varía, pero los humanos no fallan y el número se mantiene irritablemente estable. El problema es que a mí no me molesta engorilarme con la gente y tramar su destrucción en lenta y desquiciante agonía. Lo que me incomoda es que no sean siempre los mismos los que me tocan las narices y claro, a veces me encuentro que estoy enfadado, como he dicho anteriormente, con alguno de los escasos entes a los que no quisiera perder por nada del mundo. En este caso, al tener esta situación por partida doble he optado por la sencillez.
Tras mucho pensarlo y reconsiderarlo y habiendo estado en no pocas ocasiones al borde de soltar alguna gilipollez, he pronunciado una disculpa sentida a Carrot (sin respuesta, como imaginaba). Y cada vez que me cruzo con T-Bell busco alguna excusa para que haya un mínimo de conversación a la espera de que se apacigüe el ambiente lo suficiente para hablar más extensamente (por ahora también ando sin una respuesta firme).
Lo peculiar de todo esto no es haberme disculpado y admitido mi error. Por alguna razón que no entiendo, las entidades masculinas parecen programadas para no reconocer el haberse equivocado, cosa que yo hago ya no por necesidad si no porque mi sentido de la lógica me dice que “es lo suyo”. No, lo que me escama de todo esto es que tampoco soy del todo culpable de esto y sin embargo no concibo cómo hay personas que no son capaces (o no quieren) ver que si yo he cometido un error no es con ánimo de hacer daño… a ver, sí, normalmente existo para reventar al ser humano PERO, joder, si tengo una serie de humanos favoritos está claro que a esos no. Como diría el bardo “Un poquito de cabeza, cagonlaputaya”. Que sí, que entiendo que he metido la pata, pero hostia, uno no se equivoca al leer un cartel si está bien escrito, ¿no?
Además, pensad en esto. Si me conocéis y habéis prestado un mínimo de atención os habréis dado cuenta de que yo, como ley universal que soy, no tengo por qué disculparme. Me explico: según la teoría, yo no debería disculparme porque, como ley universal puedo no cometer errores. Es más, algo que parecería un error en el común de los mortales es, en mi caso, algo hipotético. Como entidad que rige sobre las leyes de la física, tengo la posibilidad de que, en el improbable caso de que algo sucediese “mal”, corregir el rumbo dentro del ya mencionado espacio tiempo y partir del punto inmediatamente anterior, contemplando todas posibilidades de forma simultánea y dando lugar a que dicho “fallo” nunca suceda. En términos más mundanos, procuro que, si me equivoco, se solucione antes de que afecte a nadie.
No me gusta echarme flores pero si estáis pensando en qué palabra usar ahora mismo, “pluscuamperfecto” es bastante acertada. Estaréis pensando quizá en “capullo” o “flipao” pero… tomaos un momentito.
Pensad una cosita.
Si de verdad me lo tengo tan creído, ¿por qué escribo esto para disculparme públicamente pese a haberlo hecho ya en persona? Quedo poco menos que como un memo y sin embargo, nadie me está obligando a hacerlo y habiendo asumido mi parte de culpa no creo estar todavía en deuda por mis actos. Entonces, ¿por qué este ladrillo de escrito que seguramente no lea ni yo mismo y que mucho menos hará que me volváis a hablar?
¿Por qué?
La verdad es que seguramente os importe poco la respuesta y por mucho que diga en vuestras cabezas ya estará instaurada la idea de que soy un imbécil. Pero quiero deciros una última cosa. Sé muchas cosas (demasiadas quizá) y sé que el ser humano tiene un “tope” un punto a partir del cual deja de confiar incluso en quienes no han tenido ocasión de demostrar si son o no dignos de su confianza. Yo aparezco ante vuestros ojos como un capullo engreído que os dice, sin embargo, que si de verdad fuese como ahora mismo pensáis que soy, no estaríais leyendo esto, ni habríais recibido mis disculpas antes de este escrito porque partiría de creer que no tengo por qué disculparme. Pero no es así. Busqué la forma de explicarme no para excusarme si no para hacerme entender. No os dije que lo sentía pretendiendo que mágicamente desapareciese el agravio si no para que comprendierais que no fue intención mía el hacer daño alguno. Por eso, aunque os cueste creerlo, no estoy bien. Porque de lo que no os dais cuenta es de que, subidas en vuestro silencioso pedestal en lo más alto de vuestra atalaya de la indiferencia con la que me hostigáis, no podéis mirar abajo.
Al menos no lo suficientemente abajo como para llegar a donde estoy yo, desde hace unos días, atiborrándome y tragando en dosis desiguales, orgullo y pastillas.
Y aun así, echándoos de menos.

miércoles, 26 de abril de 2017

(Un)mercifull sweet fears


No importa que
La savia ya
No fluya más
Por esas viejas
Venas muertas tuyas
Y ya me
Importa menos aún
Que cada paso
Que de mí
Te quieres alejar
Quieras clavarme como
El beso aquel
Que yo clavé
En tus labios
En tu sueño
En aquel tiempo
Que nunca hubo
Que siempre quedará
Porque ahora es
Absurdo que mires
Hacia otro lugar
Si en silencio
Me gritas que
Acuda a ti
Como tú acudiste
Aquella vez, no
Hace mucho y
Te llevé conmigo
Al confín del
Mundo mismo, al
Cortante filo del
Negro abismo que
Separa en dos
Tu joven ser
Así que ya
Poco importa que
Reces a tu
Dios marchito, a
Tus santos necios
O siquiera a
Tu propia esencia
Porque ahora tú
No lo sabes
No lo entiendes
No recuerdas que
Ya nada importa
Y de mí
Nada te separa
Largo tiempo y
Es que ya,
Ya nada importa
Pues tú misma
Me elegiste y
Ahora es cuando
Yo te reclamo,
Mi presa, mi
Medio y fin
Coge mi mano
Y tiembla ahora
Después no habrá
… Después no habremos

sábado, 22 de abril de 2017

P-119/424-2: При́п'ять,(Príp’iat’) Visita nº**

Esta no ha sido la primera vez que me pasaba. Tampoco sé si han sido muchas, pero estoy bastante convencido de que no era un sueño. O al menos no uno corriente.
Esta noche he vuelto a visitarla.
Pripyat.

Hace ya algo más de 30 años que sucedió el incidente y yo tenía poco menos de un año cuando pasó todo aquello y pasarán más de veinte milenios antes de que las heridas se cierren.
Resulta una obviedad, empero recalcable, que no he estado allí. Ni yo ni, técnicamente, nadie desde que acabó la evacuación de la planta y las zonas englobadas por el perímetro de seguridad. La cuestión es que no sé nada más allá de lo que he visto en documentales y leído en toda clase de artículos con mayor o menor credibilidad por parte y parte... y lo que he experimentado las veces que la he visitado.
No sé cómo llamar a esta experiencia que se ha repetido varias veces a lo largo de mi vida, incluso antes de conocer el nombre de esta ciudad o siquiera ser plenamente consciente de lo que supuso el incidente del reactor. Ni siquiera podría decir cuántas veces ha sucedido pero lo que sí sé es que esta pasada noche no se trataba de mi primera visita, pero en esta ocasión sí recuerdo a quien me acompañaba. De hecho, recuerdo a tres personas. En primer lugar estaba a mi lado mi hermana. No recuerdo con claridad las anteriores visitas pero sí sé que ella no estaba. De hecho, ella aún no había nacido en el momento de evacuar Pripyat, pero técnicamente es algo irrelevante si recordamos que yo tampoco he estado allí… Por otro lado había una señora mayor, rondaría unos 50 años mal llevados, casi 60 quizá. No tengo ni idea de quién era o qué hacía allí, pero de algún modo nos guiaba a mi hermana y a mí por una especie de camino cubierto por láminas de metal que conducía a lo que parecía ser una entrada no vigilada a la ciudad muerta. Nos daba instrucciones para colocarnos el traje de seguridad, los guantes, cerrarlo todo bien. Pero no recuerdo una sola palabra suya y ya no sé si porque hablaba en ruso y no entendía nada o porque, directamente, no hablaba. La tercera persona tardaba en aparecer y se mostraba una vez ya habíamos entrado en la ciudad mi hermana y yo, la señora no quería pasar de la entrada del pasillo de metal. Se trataba en esta ocasión de una chica que me resultaba familiar “allí” y hago esta aclaración porque realmente no conozco a nadie que se le parezca en absoluto. Era bajita y sólo recuerdo unas botas altas negras sobre el traje de protección.
Mi hermana y yo entrábamos en lo que parecía una sala de calderas o algo parecido y luego una puerta daba a lo que parecía la planta baja de una fábrica. No tengo realmente ni idea de lo que estaba viendo más allá de muchas tuberías de un color indeterminado por el óxido y lo que parecían garitas de guardia, como las que hay en los peajes.
Ya, me imagino que, como sueño es cuanto menos raro y cuestionable todo esto que escribo pero hubo un detalle que me desencajó por completo. En un momento dado, mi hermana se me acercó con algo en la mano, resultó ser un contador geiger. No voy a presumir que sé cómo funcionan ni si es buena o mala señal que marque esto o aquello, pero allí estaba mi hermana, indicándome que teníamos poco tiempo y aquél trasto haciendo su característico ruido como de algo frotando un micrófono con helio. Entonces, mi hermana me dijo “Mira a ver a qué hora se pararon los relojes” y yo fui, uno a uno, mirando cada reloj que encontraba, colgado en la pared de una garita, en una mesa, donde fuera. Al poco, volví con ella y le dije “Este marca las 10:15, el de la pared marca las 16:20, hay uno más allá que estaba parado a las 7:45… vamos que no hay dos que marquen la misma hora” y ella dijo “Eso quiere decir que se pararon en momentos diferentes” a lo que contesté “Puede ser por mil cosas, en realidad, pero sí, es bastante curioso” y entonces me hizo señales para que me acercase a mirar un calendario. Estaba cubierto de polvo y demás porquería propia de 30 años de existir en un ambiente cuyo aire está cargado de basura radiactiva. Ni idea de cómo seguía de una pieza, pero desde luego ni tocarlo. Era una imagen como de un campo poco antes de que llegase la primavera. Ni idea de qué ponía porque ni siquiera en sueños hablo ruso, pero he aquí el detalle: cuando dormimos no podemos leer y yo, aunque no entendía nada, estaba allí delante, reconociendo caracteres sueltos del alfabeto cirílico (ruso) y “desperté”. No podía estar soñando si podía leer (o al menos reconocer) aquellas palabras pero entonces, ¿qué estaba pasando? Lo que está claro que no podía ser es que mi hermana y yo hubiésemos aparecido sin más en aquella ciudad y más improbable aún es que fuese algo habitual y sin embargo, la forma en que nos movimos por allí, cómo ella manejaba el contador, encontrarme a aquella otra persona “conocida” y saber qué buscar y dónde, cuánto tiempo teníamos y a quién recurrir para entrar en la zona contaminada… algo no encajaba. Y sigue sin encajar.
Si era un sueño lúcido o si realmente no era nada, no lo sé. Sólo sé con seguridad que, mientras escribo esto, se me enfría el té y mi hermana ve la televisión sin sospechar que hace unas horas me acompañaba en una incursión de lo que parecía un amplio número de visitas al corazón de lo que un día se convirtió en un infierno sobre la tierra.
Si era un sueño, ¿por qué algo me dice que volveré allí hasta que encuentre lo que sea que estuviera buscando? Quizá esté perdiendo la cabeza o quizá realmente perdí algo en Ucrania hace 30 años...

domingo, 16 de abril de 2017

P-119, sayeth thy prayer



No caerán en esta noche escandalosa
Al suelo que pisas, mal cabrón,
Mi voz ni mi hambre de pecados propios y ajenos
Si no que más alto alzaré el vuelo
Con las alas que arranqué a mi espalda en la fosa
En la que intentaste hundirme hasta el pulmón
Y no será hoy que quedes libre del veneno
Ni de que, tras quemar tu mundo entero te devuelva al puto suelo

Llora proclamando humildad entre perlas
Finge que es sangre el terciopelo que te abraza
Que son santas las rameras que te cantan
Que son puros los bastardos que te alaban
Pero hazlo en silencio y guarda para mí tu vera voz
Que sea tu agonía cierta y la única verdad que de tu sucia boca salga
Que todos los que oigan tu lamento pierdan al momento la fe que les impones
Y grita mi maldito nombre al frío viento que a tu hálito, como yo a tu garganta, corte

lunes, 27 de marzo de 2017

Copper goddess' arising


Diosa de cobre, yo aún recuerdo
Aquella noche en que, entre ajenos rostros, comenzaste tú a brillar
Y como si ayer fuese aún resuena el eco de tus bromas
Y el tono alegre y dulce con que planeábamos marchar
De aquella absurda algarabía
De aquél etílico revuelto en que te conocí
Entre faldas demasiado cortas y corbatas demasiado largas

Diosa de cobre, yo aún te debo
Mil historias trasnochadas, frente a interminables tazas
De tiempos en que nunca supe nada, en que tú todo ignorabas
Y cuento y guardo y recuerdo y rememoro
Cada verso y cada beso que en tus manos pongo
Cada copa que nunca acabamos
Y en lo mucho que aún no sé

Diosa de cobre, yo aún espero
Caminar contigo hasta el amanecer
Escuchando las batallas que libramos como huestes de un infierno
Que nos persigue y aún sigue
Forjando lo que fuimos, lo que somos y seremos
Pues eternos e inflexibles como fuimos concebidos
Uno al otro moldeamos, dando empero la misma forma

Diosa de cobre, yo aún anhelo
Arrasarlo todo a fuego y que el hielo negro que nadie más aceptó
Cubra de una vez, por siempre, este mundo y cualquier otro
En que solamente tú, fruto de un orfebre etéreo,
Prodigio de metal y terciopelo
Quiso que este ángel muerto, demonio gélido de un tiempo obscuro
Fuese como nadie más quiso que fuera, como soy

Quiso la estadística, tal vez la casualidad
Que te conociera en esta vida y no te quisiera ya soltar
Pero yo no creo en la casualidad, Diosa de cobre…

viernes, 10 de marzo de 2017

P-119 (C6428 H9912 N1694 O1987 S46)

Ya había perdido la cuenta. Pasa el tiempo tan despacio para mí que aunque han sido apenas 4 años pareciera que todo sucedió hace décadas.
Había olvidado lo difícil que es escribir con un trozo de plástico invadiendo las venas, sin poder, o más bien sin atreverme, a doblar el codo. Ya no recordaba los intentos absurdos de quitarme el miedo a esos intrusos hipodérmicos comparando esa intrusión con la de las agujas de tatuar. Había olvidado lo estúpidas que parecen esas personas que lo dicen tan convencidas, como si fuese realmente lo mismo.
Pero sobre todo había olvidado aquél nombre por el que me llamaban. Nunca a la cara, siempre entre ellos a una distancia prudente… pero igualmente perceptible si se presta atención y, lamentablemente, en una camilla uno presta atención incluso a lo que no quiere. Ya no recordaba ese nombre.
P-119

No hay misterio alguno: “P” por “paciente” y 119 el número de la habitación. Aquella habitación donde hace unos años todo empezó a terminar y, a la vez, terminó de empezar. Sí, hubo otras ocasiones poco después en que sería el P-117, P-126 y sin embargo hoy vuelvo al origen.
Cambia el lugar y cambia el tiempo pero ha surgido, de nuevo de la nada y casi como un reproche del karma, la misma lapidaria etiqueta que pende de una puerta que casi nadie respeta cerrada. Cambia incluso el aire que se respira, el que otrora fuese familiar mezcla de oxígeno depurado es ahora un gas que me reseca desde dentro y se mezcla con voces impertinentes que no saben respetar que a algunos prefiramos pasar por esto en silencio y no escuchando insulsas bromas de un escaso nivel de exigencia intelectual. Cambia, por tanto, la educación que al parecer no venía incluida con la formación… cuestión de prioridades según la zona. Lo que no cambia es que quiero que dejen de decirme que puedo doblar el codo para escribir. No puedo, me duele y si tengo que tardar más, ¿qué importa? ¿A quién le importa? Tiempo es, por desgracia, lo único que sé que voy a tener aquí y nadie me espera fuera. Ya no.
Cambia esto o aquello, detalles nimios y esencias completas. Sin embargo, pese al tiempo y la distancia algo ha vuelto a empezar como sucedió entonces. El frío ha vuelto y además, coincidiendo con la incipiente primavera. No supe verlo en aquél momento, tan asustado estaba y sólo pude verlo cuando ya me había envuelto. Quizá sea ahora por haberlo pensado tantas veces, por haberlo revivido y rastreado hasta su origen; quizá sea simplemente más sensible a las pequeñas señales que se aparecen en sucesión, como cuidados pasos de una coreografía invisible que a nadie más atañe. No importa realmente cómo haya podido pasar, porque sea como sea, la infección ha vuelto a tomar la forma que en su día me convirtió en otra cosa, en el P-119.
Los tubos de goma que se me pegan a la piel parecen cosa de magia. Al tacto, tienen una temperatura normal y, sin embargo, el líquido que vierten en mis venas está helado. Ese frío… así empezó todo entonces. Cuando el dolor aún no se ha ido y ni siquiera he terminado de hacerme a la idea de mantener rígido el brazo, aparece ese primer momento, como si de la nada hubiese caído una gota de agua gélida sobre mi piel. No hay gota sobre la piel, no es agua, pero sí está helada. Por momentos ese frío empieza a extenderse y noto como si los dedos se me fuesen a romper al moverlos y la tinta de debajo de mi piel se fuese a convertir en una masa sólida que de un momento a otro se fuese a fragmentar y cuyas esquirlas estuviesen a punto de empezar a moverse libremente como pequeños icebergs de ceniza. En un punto indeterminado, el frío llega a… a esa cosa tan grotesca ya no se le puede llamar corazón. En ese momento, el tiempo mismo se congela y todo comienza a ir despacio. Las voces de alrededor se escuchan como a través de un líquido denso, la luz se difumina y pierdo el enfoque como si me hubiesen quitado las gafas sin saberlo. Pero las llevo todavía y aun así esta neblina se empecina en desdibujarlo todo. Pareciera que de un momento a otro el sueño hubiese de asaltarme y sin embargo sigo despierto, apuñalando cada tecla que resuena con el eco típico de una habitación poco amueblada. Cada letra se estrella varias veces contra las paredes blancas antes de volver a mis oídos como un sonido aguado, como diluido en un matraz de lágrimas sin dueño, acumuladas durante años de acoger a otros que lloraron y a los que lloraron por los que ya no llorarán más.
Pero yo no lloro.
“El de la 119 casi no habla” Quizá no a voces.
“El de la 19 sigue despierto con el nolotil y el orfidal” Más lo siento yo.
“El de la 119…”…
¿Y qué?
Ya no importa. No me importa saber que al verme piensan eso, no me importa que se rían al verme ser torpe con una sola mano y miren con disimulo la pantalla a ver qué escribo. No me importa que la otra cama esté vacía y la televisión apagada y no haya nadie más salvo cuando se abre la puerta sin aviso y alguien entra sin permiso con pastillas, otro suero, otra aguja, otra excusa. No me importa.
A estas alturas esa infección fría no sé ya ni dónde comenzó. Tampoco me importa. Como sucedió entonces, noto la escarcha formarse desde dentro. La sangre decelera, el aliento se condensa en un instante e incontables cintas azules me envuelven por dentro y asoman bajo una piel que pareciera que de un momento a otro se vaya a volver transparente.
Eso tampoco me importa.
Acabo de notarlo. El primer crujido. Esta vez el hielo se ha formado más deprisa y quizá por eso se ha rajado a causa del proceso incompleto. Tampoco importa, sé cómo funciona y aunque esa primera capa se agriete, enseguida empezará a formarse la siguiente. Ese hielo es muy bueno en lo suyo. La diferencia en esta ocasión respecto a nuestro primer encuentro es que lo esperaba. Sólo era cuestión de tiempo y así ha sido que de nuevo este hielo negro ha empezado a correr por mis venas y se ha abierto paso hasta el núcleo. Y lo envuelve de nuevo pero esta vez con calma, recreándose incluso. Porque esta vez el mensaje está claro.
Esta vez no se irá. Esta vez el fénix no renace entre llamas, se alza entre colmillos de hielo negros como nada que yo pueda escribir. Esta vez no hay tregua y por esa puerta sólo saldrá uno. Y esta vez le toca a esa cosa con mi forma y sin mi fondo.
Lo sé. Esta vez yo me quedo aquí y veré cómo se marcha eso… pero ya no me importa. Quizá lo haga mejor.
Me da igual. Me das igual. Todo tuyo. Te cedo el paso.
“El de la 119 se despide”… ¿Cómo se llamaba?
Ya no importa.