Idas y venidas de una mente aburrida que, en su afán de algo profundo, con palabras jode al mundo.
Nada
era
y a lo largo de los años
nada
fui
salvo el reflejo del anhelo de quien
tuvo y
creyó merecer y en
creí pues
más que mil y un engaños para
a mi
alrededor tejí con crudo esmero y hiel pues