Aquella noche era como cualquier otra. En la ciudad, la gente decente dormía y los que permanecíamos despiertos éramos los que nos encargábamos de que esa gente decente pudiera dormir. O los que intentaban impedirlo. A decir verdad, había llegado a un punto en que ni siquiera yo misma podía asegurar a cuál de los dos bandos pertenecía.
El cielo era negro tan solo en apariencia, fruto del engaño visual causado por todo el humo acumulado por encima de nuestras cabezas. Los coches escupían humo, las fábricas escupían humo y de vez en cuando, algún que otro negocio escupía humo por culpa de algún desafortunado accidente causado (¿Qué duda cabía?) por el descuido de alguien que no pagó a tiempo. Todo escupía humo, incluso algún que otro chiquillo con menos edad de la debida escupía humo de algún cigarrillo escamoteado en un despiste a algún adulto demasiado inmerso en sus asuntos.
No era de extrañar que se conociese a la ciudad como Smoke Town.
Por supuesto que no era su nombre real, pero al igual que el aire limpio, no quedaba rastro de nadie que recordase cómo era. De igual manera, yo no era capaz de recordad cuándo fue la última vez que vi la luz del día y ni siquiera en las fotografías se apreciaba ya más que un gris macilento donde debería haber un azul límpido cargado de nubes esponjosas. Daba la impresión de que el humo de Smoke Town había cobrado vida y corrompido tanto el firmamento que se había quedado con hambre y se las había ingeniado para devorar los cielos del pasado. Y no parecía que fuese a tener clemencia con el azul de días venideros.
A pesar de todo, Smoke Town era mi ciudad y por mucho que sus días de esplendor estuvieran acabados, mantenerla con vida era lo que me daba de comer. Tarde o temprano se derrumbaría y moriría, no era ningún secreto. Desde que el alcalde dio permiso para la explotación de la cantera de plomo, la ciudad había vivido un decadente auge como el que se describe en los cuentos para niños de civilizaciones que un día prácticamente obraban magia y, de la noche a la mañana, desaparecían engullidas por un mar furioso sin dejar rastro, sin supervivientes, siendo apenas un recuerdo que nadie sabe siquiera si fue real. Smoke Town iba de camino a convertirse en una Atlántida engullida por el océano de humo que su propia avaricia había creado.
Y nos arrastraría a todos.
Yo lo sabía y lo aceptaba. De hecho, siempre pensé que era lo que la ciudad merecía. Por mucha gente buena e inocente que pudiera haber, la mayoría había contribuido a que todo se fuese a la mierda. Por descontado que yo tampoco había sido una santa. Desde que volví del ejército no había sido la misma. Aquella noche había empezado como cualquier otra y, de la nada, los recuerdos comenzaron a amontonarse.
Recordé el destacamento en el extranjero. Nos habían dicho que nuestra parte consistía en lo más parecido a un camino de rosas que el ejército podía garantizar en un conflicto armado. Evidentemente eso no significaba nada, pero éramos encargados de comunicaciones, un grupo de pardillos con gafas gordas que se escondían detrás de los tíos que tenían los huevos lo bastante gordos para coger las armas y hacer lo que se espera de un soldado. Además, iríamos de paisano, con acreditaciones de prensa de esas que se ven a kilómetros y que parecen decir “Soy periodista, no vale dispararme”. Aprendimos por las malas que las reglas no valen más que para el que intenta imponerlas. Habíamos cumplido nuestra parte, interceptamos las comunicaciones sin que saltasen las alarmas y localizamos los almacenes y las rutas de abastecimiento. La idea era cortar los suministros intentando por todos los medios una solución pacífica. Me sorprendió cuánta gente estaba participando a la fuerza en una guerra en la que no creían y salvo algún lamentable caso aislado, todos se mostraron inmensamente aliviados por poder soltar las armas.
Todo se torció, literalmente, a última hora. El tren acorazado que nos devolvería a la base tenía que salir a las 20:00 amparado por la noche. Aunque el conflicto se hubiera zanjado, era el protocolo. Sin embargo, a las 19:53 se registró una emisión en una frecuencia de onda corta. Para cuando reaccionamos, teníamos encima una escuadra salida de ningún sitio y armada hasta los dientes. Aullaban como animales rabiosos y disparaban en todas direcciones, hiriendo incluso a sus propios compañeros. Esa gente sí creía en la causa por la que fueron a la guerra y habían llegado hasta nosotros para morir por sus ideales llevándose a tantos como pudieran. Y joder, viéndolo ahora reconozco que le echaron un par.
De las más de doscientas personas que teníamos que subir al tren, apenas lo logramos una treintena. Lou, mi compañero y amigo desde que entramos en la academia, no estaba entre ellos. Por lo que me contaron, en algún momento uno de aquellos suicidas me tuvo a tiro y Lou recibió el disparo que llevaba mi nombre. Al menos en su mayor parte. Él murió casi en el acto, pero algunos perdigones me alcanzaron en el vientre y quedé inconsciente. Lo último que recuerdo de todo aquello es la cara de alguien que disparaba con los ojos muy abiertos, como si se le hubiese olvidado parpadear. “La mirada de los mil metros” la llaman.
Cuando desperté me contaron que los perdigones me habían causado daños en algunos órganos y tuvieron que improvisarme una histerectomía. Al oír aquello miré instintivamente y vi mi vientre cosido como si fuese un saco de arpillera. Todo se fundió a negro y volví a desmayarme. Hay cosas para las que ni todo el entrenamiento del mundo puede prepararte.
Al llegar a casa nos recibieron como se recibe a los soldados en estos casos. Ovaciones, condecoraciones, aplausos. Y después cada cual que se las arregle como mejor sepa. Pasamos un par de meses dando charlas, poniendo nuestra mejor sonrisa y concienciando a la gente sobre lo buenos que éramos. Entre bambalinas, sin embargo, no todo era lo que querían que aparentásemos. O al menos en mi caso. A decir verdad, no puedo hablar por mis compañeros supervivientes porque ya entonces me importaban una mierda. Tenía mis propios problemas. El desgraciado de mi marido me dejó cuando los médicos le dijeron que ya no podríamos tener hijos y cuando se calmaron los ánimos y dejamos de ser útiles para la propaganda del ejército, nos jubilaron, que es una forma amable de decir que nos dieron una patada en el culo. Unos no podrían volver a empuñar un arma, otros no querían e incluso había algunos que, por su bien y por el de sus seres queridos, simplemente no debían volver a hacerlo. Además, la jugada les salió bien. Se quitaban un peso inútil y su imagen pública quedaba inmaculada al conceder a sus valientes guerreros un merecido descanso remunerado de por vida. La historia de siempre.
Para mí, sin embargo, todo había cambiado. Ahora Smoke Town se había convertido en esa hija que nunca tendría y decidí que la cuidaría. A veces, y eso lo sabía bien, eso implicaría protegerla de sí misma. Me saltaría quizá la parte de procurarle una buena educación y darle buenos consejos, pero estaba claro que las noches en vela preocupándome de que ningún maleante le hiciese daño no me las iba a quitar nadie.
Y joder, qué buena madre resulté ser.
Idas y venidas de una mente aburrida que, en su afán de algo profundo, con palabras jode al mundo.
viernes, 23 de agosto de 2019
viernes, 16 de agosto de 2019
A dama escarlata das terras esmeraldas
Dicen, cuentan, narran y relatan
Que, al pasar el tiempo, las huellas de Cronos
Lentamente cansan, hieren, matan.
Al mortal trocan en muerto
Al carbón vuelven diamante
Y al vigía, si tiene suerte, tan sólo dejan tuerto.
Y de todo ello, al margen ella existe,
Una dama inmortal
Que vive eterna y es la luna quien la viste.
Y bien sabe que la Parca nunca le hará daño
Pues la ama y sólo anhela
Regalarle un nuevo año.
Feliz cumpleaños, pequeña.
domingo, 14 de julio de 2019
T3-A by the countryside
(...)
-¿Desde cuándo?
-Pues diría que hace aproximadamente un año. No soy muy de fijarme en las fechas.
-¿Lleva un año con eso así? ¿Cómo se las ha arreglado para hacer una vida normal?
-Bueno, normal normal... yo no diría tanto. ¿Sabe? Cuando uno se aleja del bullicio, de las calles saturadas, los edificios gigantes y está un par de meses en el campo, se olvida de todo.
-Eso está muy bien, pero estas prótesis necesitan un mantenimiento y si me dice que lleva un año sin pasar por la ciudad no quiero ni imaginarme de cuándo es ese trasto. ¿Qué modelo es, si no es mucha impertinencia?
-Es un X-6
-¿En serio? Pero si hace dos semanas que presentaron la gama TAU, los X-6 apenas se comercializaron durante tres meses por…
-Sí, ya, costaba fabricar los repuests, ¿Qué me va a contar? Tiraban como mulas, pero el entramado de piezas minúsculas era un infierno. Entre usted y yo, doctora, llevar un X-6 era igual a que nadie me tosiera, pero ahora mismo me jode bastante. Si no se me presentan quehaceres que lo necesiten, ni me lo pongo. He aprendido a apañármelas con una sola mano para casi todo. No entiendo cómo puede ser a la vez una pieza de ingeniería, ¡qué digo, de orfebrería! Y a la vez una mierda como no hay otra igual.
-Supongo que está al tanto de que puede renovar y actualizar sus prótesis sin coste alguno.
-Sí, ya. Doctora, sólo llevo un año fuera, no he tenido tiempo de volverme un ermitaño loco. Vine aquí para desconectar de todo, para ser olvidado, no para olvidar. Además, no soy tan viejo, el tratado “post-hum” ya existía cuando yo nací.
-¿Y por qué no quiere renovarlo? Si tanto problema le causa ese modelo viejo y puede tener uno nuevo totalmente gratis, ¿por qué no? Además, tengo entendido que es usted zurdo, ¿por qué se obliga a manejar su mano torpe?
-Tengo tantas ganas de pisar una ciudad como de estornudar bajo el agua. Dígame, ¿huele eso?
-No sé a qué se refiere, yo no huelo nada.
-Exacto. Aquí no está ese olor. Cuando uno crece entre todo ese ajetreo no se da cuenta. El olor del combustible, del humo de las fundiciones, del plástico recalentado de tanto cable por todas partes. Incluso aunque cada vez tengan más de máquina, las personas también huelen. más d lo que creen. Y bastante peor de lo que cabría esperar del mundo civilizado. Y del ruido ni hablemos.
-No, mejor no. Eso no me hace falta preguntar para entenderlo. Si le parece bien, la próxima vez traeré conmigo a un colega que estará como loco por echarle un ojo a su brazo y quizá pueda hacerle algún ajuste.
-Por supuesto. Total, peor no creo que pueda dejarlo… pero dígame ¿A qué ha venido en realidad? Agradezco su oferta, pero no me trago que haya venido sólo para preguntarme cosas y ser amable.
-Bueno, en realidad sí que he venido a preguntarle algo.
-Usted dirá.
-Dígame, ¿Por qué dejó de asesinar?
(…)
miércoles, 3 de julio de 2019
I shall swivel
Be the Word
Gorgeous
The one I shall use
To think of thee
For ‘tis indeed
What these eyes o’ mine
Perceive
At a glance
And yet I knoweth
‘Tis but far from whole
For I might not be able
To assure
The true nature and magnitude
Of that beauty of thine
But in this very issue
I am not mistaken
For thou art gorgeous
My love
And thus
My heart is now taken
sábado, 22 de junio de 2019
Edda Galaica
Hoy voy a probar algo distinto, una forma diferente de decir más de lo mismo. Y bien podría resumirlo en lo más simple, en decir “Te quiero, Nana” y adornarlo de obviedades. Discúlpame por no ser siempre tan directo, pero no soporto que no sepas al detalle lo que veo cuando te miro.
Te pienso
A todas horas y a ninguna, más de lo que yo mismo percibo y reconozco y te recuerdo
Cerca
Tan cerca de mí que me traspasas y me llegas tan adentro que hasta el frío de mis venas hierve cuando a ti
Te pienso
Y te recuerdo
Fría y taimada como un Jötnar y
Al tiempo
Capaz de irradiar en mí un calor que ni en los más dorados tiempos de Muspelheim pudieron concebir los más locos delirios del gran Surt.
Te pienso a ti, te siento a ti, te anhelo a ti
Que me hiciste despertar de un letargo insoportable y recordaste a este horadado cascarón que aún tiene voz
Que, aunque no haya corazón aún queda pulso
Y que por más que pase el tiempo y se oxide mi coraza
Sigo en pie
Y camino ya no a ciegas pues, aun mermados mis sentidos por las brumas del olvido, tira mi alma de mi
Hacia ti
Con la firme delicadeza que nadie entiende y me convierte en un Fenrir que no anhela liberarse de tu Gleipnir.
Sí, lo sé, hoy estoy edulcorado en exceso, nórdico y melancólico. Espero que me tengas paciencia, mi amada meiga. A veces no sé cuándo parar.
Mas, si es para que sepas que te adoro
Falta tiempo
Y palabras
Faltan dioses y leyendas que poner a tus pies
Faltan lenguas en que hablarte
Faltan besos que entregarte
Y sobran ganas de saberte
Y de que sepas que mi amor tú te ganaste
domingo, 2 de junio de 2019
Last Blackout: Prelude in White
Joder, qué extraño es esto. Ya no me acuerdo de cuándo escribí por última vez y ni siquiera sé qué hago aquí, delante del teclado. No tengo nada en mente, ni una idea, ni un impulso. Tengo la mente en blanco. Y de verdad que no sé qué coño hago delante del teclado porque cuando me pasan estas mierdas lo escribo a mano porque, al menos, queda más bonito. No es que mi letra sea una maravilla, pero desde luego queda más auténtico. Además, cuando lleno una página, me regodeo en lo decadente que resulta mirarla desde cierta distancia. Me quito las gafas y todo se vuelve borroso y en el papel sólo veo trazos inclinados en líneas torcidas.
Ya, es absurdo.
Pero más absurdo me parece ahora mismo estar aquí, tecleando todo esto. Escribiendo sobre el hecho de no saber qué escribir. Trasnochando, con una copa de vino al lado (sí, ya, yo tampoco sé qué pinto yo con una copa de vino) y acabado de comerme un trozo de bizcocho. Oye, cada cual se deprime como quiere. Y es que quizá sea eso, un bajón sin más. y ojo, no un bajón creativo porque ideas tengo varias. Es más un bajón de moral. Y es que a ver quién es el valiente que se atreve a hacer lo que yo me planteo. Desnudar un trocito de mí mismo, de mi alma, de mi ser para que lo lea… ¿Quién?
¿Ella…? Quiero decir, ¿Tú?
¿El curioso de turno que no tiene claro cómo ha llegado hasta aquí?
¿La exmujer que cotillea mis escritos a ver si la menciono para poder echarme mierda en secreto?
¿Los amigos/conocidos/contactos que dejan un like pero JAMÁS comentan nada?
¿Gente a la que no le importa una mierda lo que diga?
¿Gente que no entiende una mierda de lo que escribo?
¿Familiares que se toman esto como un mero batiburrillo de tonterías de un aspirante a nada claro?
Llegados a este punto, voy a tomarme un par de líneas para pensar.
-
-
Nada. Al final voy a tener razón y no tiene sentido todo esto. Da igual si escribo sobre algo bonito, algo triste o algo divertido. Ya sea abriéndome en canal para compartir lo que soy y lo (poco) que tengo o confesando verdades que parecen cuentos, el efecto es el mismo. La respuesta no cambia. No la hay.
Ahora mismo no sé siquiera si alguien leerá esto, pero mientras escribo ya vuelve la mierda de siempre. Aunque al menos esa mierda me llama por mi nombre. Intento no prestar atención, pero es que, joder, cada vez grita más y ya uno se cansa. También es verdad que hacía tiempo que no se ponía tan insistente. En fin, igual esta vez cambia la cosa y entre tanta basura mental aparece algo que merezca la pena. Por lo pronto voy a calentar la cuchara.
En estos casos me viene a la mente lo hipócrita que puede resultar verme en esta situación. Siempre he tenido un pánico horrible a las agujas y aquí estoy, perforándome el brazo. Pero oye, dicen que sarna con gusto no pica y total, si me duele siempre puedo parar e intentarlo de otra manera. Dile tú a una enfermera que pare a mitad de sacarte sangre a ver si te hace caso.
En fin.
Voy a seguir escribiendo a ver si al menos se me va ocurriendo algo mientras esto hace efecto. Confieso que ya no me acuerdo de cuánto tarda esta mierda en subir y supongo que es un poco una lotería. Por lo pronto noto un calorcillo curioso y coño, no recordaba que el picotazo escociera tanto. Supongo que es la falta de costumbre. Tanto tiempo limpio para acabar jodiéndolo todo en un momento, pero de verdad que esta noche me daba todo un poco igual ya. Por cierto, el calorcillo ya es un señor calor, joder, que parece que tenga las venas irradiando calor como en una estufa. Eso sí, de ideas sigo sin novedad. Sigo escribiendo lo que me pasa sin fantasía alguna. Esto tiene un valor literario nulo. Menos mal que no he intentado hacer una carta de amor porque hasta me denunciarían por soso. Lo que empiezo a n otra igual no es inspiración, pero tampoco está mal. Es como si la cabeza de repente se me estuviese estrujando, como si mi cerebro empezase a comprimirse. Oye, a lo tonto me estoy dando cuenta de que pienso más deprisa. Se me courren varias idesa a la vez no esta nada mal. Esf ascinate lo pronto que hay hecho efecto aesata mierda y lo lento que paraece que vya tio ahora. Si me ogranizo puedo hasta cavar un par de cosas que tenog por ahí a medias. Peoro joder uqe calorrrr.
Me he qeudado pillado no se canto rato. Me duel la cabeza y lo mismo debería acostram o lalgo peeeo s ev e que me dddeddao un golp aeooooooooooooo algo porque me sangrna la nraiz. Me duele le acabeza muhco y me timebla un amao no. No puedes er que me hay apsado de dodsis
Dule muh co. Vhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh naaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaavfgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdbhj
Ya, es absurdo.
Pero más absurdo me parece ahora mismo estar aquí, tecleando todo esto. Escribiendo sobre el hecho de no saber qué escribir. Trasnochando, con una copa de vino al lado (sí, ya, yo tampoco sé qué pinto yo con una copa de vino) y acabado de comerme un trozo de bizcocho. Oye, cada cual se deprime como quiere. Y es que quizá sea eso, un bajón sin más. y ojo, no un bajón creativo porque ideas tengo varias. Es más un bajón de moral. Y es que a ver quién es el valiente que se atreve a hacer lo que yo me planteo. Desnudar un trocito de mí mismo, de mi alma, de mi ser para que lo lea… ¿Quién?
¿Ella…? Quiero decir, ¿Tú?
¿El curioso de turno que no tiene claro cómo ha llegado hasta aquí?
¿La exmujer que cotillea mis escritos a ver si la menciono para poder echarme mierda en secreto?
¿Los amigos/conocidos/contactos que dejan un like pero JAMÁS comentan nada?
¿Gente a la que no le importa una mierda lo que diga?
¿Gente que no entiende una mierda de lo que escribo?
¿Familiares que se toman esto como un mero batiburrillo de tonterías de un aspirante a nada claro?
Llegados a este punto, voy a tomarme un par de líneas para pensar.
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Nada. Al final voy a tener razón y no tiene sentido todo esto. Da igual si escribo sobre algo bonito, algo triste o algo divertido. Ya sea abriéndome en canal para compartir lo que soy y lo (poco) que tengo o confesando verdades que parecen cuentos, el efecto es el mismo. La respuesta no cambia. No la hay.
Ahora mismo no sé siquiera si alguien leerá esto, pero mientras escribo ya vuelve la mierda de siempre. Aunque al menos esa mierda me llama por mi nombre. Intento no prestar atención, pero es que, joder, cada vez grita más y ya uno se cansa. También es verdad que hacía tiempo que no se ponía tan insistente. En fin, igual esta vez cambia la cosa y entre tanta basura mental aparece algo que merezca la pena. Por lo pronto voy a calentar la cuchara.
En estos casos me viene a la mente lo hipócrita que puede resultar verme en esta situación. Siempre he tenido un pánico horrible a las agujas y aquí estoy, perforándome el brazo. Pero oye, dicen que sarna con gusto no pica y total, si me duele siempre puedo parar e intentarlo de otra manera. Dile tú a una enfermera que pare a mitad de sacarte sangre a ver si te hace caso.
En fin.
Voy a seguir escribiendo a ver si al menos se me va ocurriendo algo mientras esto hace efecto. Confieso que ya no me acuerdo de cuánto tarda esta mierda en subir y supongo que es un poco una lotería. Por lo pronto noto un calorcillo curioso y coño, no recordaba que el picotazo escociera tanto. Supongo que es la falta de costumbre. Tanto tiempo limpio para acabar jodiéndolo todo en un momento, pero de verdad que esta noche me daba todo un poco igual ya. Por cierto, el calorcillo ya es un señor calor, joder, que parece que tenga las venas irradiando calor como en una estufa. Eso sí, de ideas sigo sin novedad. Sigo escribiendo lo que me pasa sin fantasía alguna. Esto tiene un valor literario nulo. Menos mal que no he intentado hacer una carta de amor porque hasta me denunciarían por soso. Lo que empiezo a n otra igual no es inspiración, pero tampoco está mal. Es como si la cabeza de repente se me estuviese estrujando, como si mi cerebro empezase a comprimirse. Oye, a lo tonto me estoy dando cuenta de que pienso más deprisa. Se me courren varias idesa a la vez no esta nada mal. Esf ascinate lo pronto que hay hecho efecto aesata mierda y lo lento que paraece que vya tio ahora. Si me ogranizo puedo hasta cavar un par de cosas que tenog por ahí a medias. Peoro joder uqe calorrrr.
Me he qeudado pillado no se canto rato. Me duel la cabeza y lo mismo debería acostram o lalgo peeeo s ev e que me dddeddao un golp aeooooooooooooo algo porque me sangrna la nraiz. Me duele le acabeza muhco y me timebla un amao no. No puedes er que me hay apsado de dodsis
Dule muh co. Vhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh naaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaavfgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdgdbhj
domingo, 21 de abril de 2019
Northern chants, Verse #4: Cara ás terras esmeraldas
Se acerca a firme paso, sin correr, mas no despacio. Huele el mar ya diferente, ya no al sur ni a sus gentes. Huele a norte, huele a lluvia, huele a verdes montes frescos… y huele a ella, huele a vida.
Traen los días el lento paso de un tiempo que se arrostra perezoso y que sé que, como siempre, tornaráse caprichoso en ágil velocista cuando ella haya de arribar. Esta vez, empero, la tendrá que pelear.
La seguiré en su regreso, de su mano volaré, viajaré a donde nunca antes estuve ni pensé. A su tierra, a sus verdes, a sus montes, a su propia realidad, al final del propio mundo que decían tiempo atrás.
De su norte nada sé, del mío recuerdos nada más. Rodeábame de blanco y el verde no vi jamás.
Dime, ¡Oh, adorada meiga! ¿Cómo habré de soportar? Es tan sólo en tus relatos que me hablas de tus tierras esmeralda y ya un nudo en mi garganta me impide reaccionar.
Dime, dama del norte, si podrás devolverme el aliento que a buen seguro me abandonará cuando sienta en mi piel el aire de tus dominios y no me quiera ya marchar.
Háblame más. De los montes, de los pazos, de las costas que dan al que para mi es un mar ignoto.
Háblame de los pueblos, de las ruinas, de las piedras que se alzan en caminos, de las casas de firme roca, de las catedrales del pasado y los templos de hoy en día.
Háblame, pequeña, dame sólo una razón más para amar tanto a tu tierra y por ella dejarme amar.
Quiero, busco, anhelo, ansío ya poder yo respirar el mismo aire que tú aspiras y entender por qué me inspiras mientras, silente, con tu canto de sirena de mi alma tiras mientras yo, sin darme cuenta, no sólo no huyo, acudo raudo a ese abrazo tuyo.
Y bésame, bésame envueltos en las magias de las leyendas, en los caminos que hienden el monte, junto al árbol de incontables años, más allá del río sin nombre.
Háblame, ¡Oh, amada artista! Del lugar del que provienes y deja que a tu lado, de una vez, yo exista.
sábado, 13 de abril de 2019
Thy (scarlet) shade
Bajo la negra noche de una oscura primavera,
soto el silencio,
casi palpablemente denso,
recotrábase indolente y con su propia luz dorada
a su férreo mástil
firmemente anclada.
Muchas,
una en realidad.
De una miríada de perlas escarlata
una joya mayor conformada,
transformada
en silueta finamente detallada.
Y bajo la fría tiniebla
refulgía,
carmesí,
la flor por tantos obviada
y que a mi alma dejó obnubilada.
viernes, 22 de febrero de 2019
Praying through your skin
“Adórame con tus manos”
Dijo en voz baja.
Pura poesía susurrada que retumbó en mi cabeza con el estruendo de una caricia de terciopelo.
Y de seda era su piel
que trémula bajo mis manos,
palpitaba viva,
tensa y laxa al tiempo,
cálida como mil soles
y capaz de dejarme helado de un suspiro.
“Adórame con tus manos”
Dijo sabiendo
que ya ha tiempo que con mi corazón la adoro
y con mi alma,
otrora descreída,
la venero.
“Adórame con tus manos”
Exigió no sin derecho
mi atención, mi aliento
y cada latido que lograba arrancarle al propio tiempo
para tener
más vida que ofrecerle,
más suspiros que robarle,
más de mi que entregarle.
Más amor que hacer y ofrendarle.
“Adórame con tus manos”
Y eso hice,
y eso anhelo,
y es por haber sido yo tuyo,
que al recordarlo tiemblo,
y de adorarte vivo,
y de añorarte,
muero.
martes, 29 de enero de 2019
ʻO ka leo mai ke aniani: orange verse #4
Shut the fuck up
Worry about none
Because if you care
You will not be welcome
Be what you’re feared
To be but you’re not
Dare not to speak
Slit your voice down your throat
Remember you had
But will never have
The chance, dear monster,
The chance to be glad
miércoles, 23 de enero de 2019
Sleeping Protocol Number [ナナ]
Sleep, child, sleep
Sleep, child, sleep
For I was waiting
The nighttime’s awakening
So sleep, my child
Sleep, sleep
Findeth me in thy dream
Where I will speak
Where I will share
What dark light seemed
Sleep, my child
For ours is the making
Of this new world
Dawning on thy chest
So I can finally
Sleep thy dream
And thou can now
Dream my sleep
Sleep, child, sleep
For I was waiting
The nighttime’s awakening
So sleep, my child
Sleep, sleep
Findeth me in thy dream
Where I will speak
Where I will share
What dark light seemed
Sleep, my child
For ours is the making
Of this new world
Dawning on thy chest
So I can finally
Sleep thy dream
And thou can now
Dream my sleep
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