![]() |
| Bugul Noz, o cómo explicar lo que en principio se presenta como lo que no es... |
y sin ganas de saberlo
de nuevo aquí me planto
delante del teclado
y busco
la receta que me indique
cuánto de esta u otra letra
y qué palabras presentar.
Y no, no sé bien ni lo que intento, ni sé bien lo que pensar porque hace ya un tiempo que aunque intento no sé hablar. Sea tal vez el silencio que guardo durante más horas de las que tiene el día o quizá se trate solamente de una crisis literaria. ¿Qué más da? Sea en esta madrugada que me obligo a divagar y escribiendo lo que pienso mientras pienso qué diré sobre cómo lo que escribo es lo que pienso sobre qué escribir.
Sí, lo admito, añoraba estos galimatías, aparentes sinsentidos que, empero, me mantienen vivo por dentro mientras inevitablemente muero por fuera como dicta la entropía a la que todos estamos ligados. acertijos y disparates a primera vista que quizá no signifiquen nada para nadie más... y me da igual. Tanto es así que mientras escribo todo esto me acabo de dar cuenta de que sonrío y no termino de saber por qué. Tal vez porque, de nuevo, escribo o quizá porque lo que escribo después de meses es esto. Un nudo como los que hacemos cuando somos pequeños dando vueltas al cordel de las formas más enrevesadas, intrincadas, ilógicas incluso pero siempre con el ingenuo propósito de que el nudo no se suelte. y al igual que esos nudos de niños, este es, en su complicación, inútil y abocad a desbaratarse por donde menos cabe esperar. Y oye, que me sigue dando igual.
Si miro a mi alrededor veo cosas con significados muy dispares por el mero hecho de conectar conceptos pertenecientes a puntos de vista en apariencia inconexos. Por poner algunos ejemplos, veo, en el mismo trozo de pared, un reloj que parece sacado de un cuadro de Dalí custodiado por las dos hermanas de Hana que descansan sobre una estantería en la que exhibo cinco musas de sendos colores.
¿Lógica? a simple vista, ninguna. Sin embargo, son elementos que, aunque disonantes por sí mismos, componen parte de una pieza mayor de la que, para bien o para mal, soy el elemento común, el fondo sobre el cual estas tres pinceladas encajan como parte de un cuadro que ni yo mismo alcanzo a ver completo. Cada pieza pertenece a un capítulo y no cuento con que nadie me conozca lo suficiente como para encontrar el sentido subyacente a toda esta parrafada. Es más, lo prefiero así porque de lo contrario significaría que existe alguien capaz de ver a través de mi como si fuese un cristal y no hace falta que explique que la falta de cierto misterio es lo que conduce al aburrimiento. Y yo no soporto aburrirme.
Me vuelvo a reír al leer por encima todo esto y ver cómo empezó y cómo va ahora y sí, ¡joder! Lo echaba de menos.
Tal vez mañana lo borre.
Quizá repita u escriba algo de lo que tengo pendiente.
Puede que me atiborre de absenta y deje que mis manos escriban a su aire.
O quizá me despierte
y no haya escrito esto
![]() |
| Dare you, come. |
ni haya dicho nunca
ni lo haya hecho jamás
¿Quién sabe?
Quizá yo ya no sea
y por eso no consigo despertar.
Curioso porque
aun así
me da igual.
Y que venga lo que tenga que venir.

