viernes, 22 de febrero de 2019

Praying through your skin


“Adórame con tus manos”
Dijo en voz baja.
Pura poesía susurrada que retumbó en mi cabeza con el estruendo de una caricia de terciopelo.
Y de seda era su piel 
que trémula bajo mis manos, 
palpitaba viva,
tensa y laxa al tiempo, 
cálida como mil soles 
y capaz de dejarme helado de un suspiro.

“Adórame con tus manos”
Dijo sabiendo
que ya ha tiempo que con mi corazón la adoro
y con mi alma,
otrora descreída,
la venero.

“Adórame con tus manos”
Exigió no sin derecho
mi atención, mi aliento
y cada latido que lograba arrancarle al propio tiempo
para tener
más vida que ofrecerle,
más suspiros que robarle,
más de mi que entregarle.
Más amor que hacer y ofrendarle.

“Adórame con tus manos”
Y eso hice,
y eso anhelo,
y es por haber sido yo tuyo,
que al recordarlo tiemblo,
y de adorarte vivo,
y de añorarte,
muero.