Sueños
Sueños en los que caminas por calles familiares y acompañado por un aroma, una voz que te resultan tan naturales, tan propios de ti mismo como de la persona que camina a tu lado. Entramos en una farmacia y mientras ella pregunta en el mostrador, aparece él. Vestido con un jersey negro y unos vaqueros, no destacaría si no fuese por el brillo de su cabeza recién afeitada y esa mirada, esa mirada socarrona que pone alguien cuando te tiene cogido por los huevos y lo sabe. Sin embargo, no me reconoce, pero a ella sí. Se acerca a nuestra pequeña y ella, su madre, me mira aterrorizada. Un paso en falso, una mirada equivocada al punto incorrecto, una palabra desacertada o un error en el tono y todo habría terminado.
Se acerca entonces a mí y me saluda, como si nada. Me habla del tiempo, me habla de lo bella que es mi mujer, de la carita de pan que tiene mi hija. Intento disimular pero es difícil. Sé quién es, sé qué intenta, sé que no hay salida posible…
Vuelve a mirarlas, mi mujer, mi hija, están en peligro y no hay forma de escapar. No puedo hacer nada contra él y sin embargo me acerco y le miro. Directamente a los ojos. Veo su superioridad, su fuerza y veo las consecuencias de un plan improvisado en apenas un segundo. Veo cómo se acerca y me descubre. Ya sabe lo que guardo pero esta vez no soy yo el arrogante. Intenta hundirme con una frase a medio camino entre el ingenio y la intimidación pero yo ya no puedo más, no hay sitio para eso.
En un gesto rápido saco el cuchillo que llevaba escondido y lo dirijo a su corazón con un golpe seco. Por el camino, la hoja me ha desgarrado la camisa y la piel. Sangramos ambos pero ninguno habla. Mi herida quizá necesite unos puntos por no haber tenido cuidado, por haberlo hecho deprisa. La suya en cambio es irreparable. Me mira, casi sonriendo, compungido por el dolor y la sorpresa pero juraría que hasta veo orgullo en sus ojos.
La niña aun duerme, ella mira sin terminar de creer qué ha pasado. Le he apuñalado directo al corazón, dijeron que era el único modo. Un cuchillo de plata directo al pecho o no nos dejaría en paz, no pararía hasta llevarse a mi hija y a mi esposa. Las separaría para siempre, me las arrebataría y ni siquiera me mataría, me dejaría vivir para que supiera en todo momento cuán desgraciadas serían.
Él ha caído, la sangre se derrama por el suelo de la farmacia. Ella me mira incrédula, jamás creyó que yo pudiese llegar a algo así, pero se equivocaba. Yo mismo me sorprendí al ser capaz de sesgar una vida para proteger, para preservar… me sorprendí al comprender hasta dónde llegaría un padre, un marido, por su familia.
Ella me coge de la mano, debemos escapar, los demás no tardarán en llegar. Cogemos lo que necesitamos y al tercer paso, siento una punzada, como un picotazo. No le doy mucha importancia, hasta que llega el segundo. Miro entonces y el hombre con el cuchillo aun en el pecho sostiene a duras penas un arma apuntada hacia mí. Sigo el cañón con la mirada y veo cómo la sangre brota de los dos impactos. Él ya no respira.
Mi esposa me mira, la niña se ha despertado por el ruido. Encuentro sus ojos abiertos como dos soles que iluminan una estancia que no sé cuándo ha empezado a oscurecerse. La miro, llora. Es tan hermosa… oigo a mi pequeña llorar en su cestita mientras las piernas me fallan y caigo de rodillas. Abrazo a mi mujer y le entrego las llaves. Todo lo que puedan necesitar está en la caja. Ella coge mi mano, llorando y yo le pido que huya lejos, que no deje que las encuentren, que le enseñe a nuestra niña cómo parecerse a ella porque si algo necesita ahora mismo el mundo, es a alguien como ella, más gente como ella.
Dios cómo la amo, qué feliz he sido al traer a esa princesita al mundo y qué maravilloso futuro espera al mundo cuando abran la caja. Sabrán qué hacer con lo que les he guardado, sabrán traer luz y yo ya nunca más temeré a la oscuridad.
Casi no distingo los sonidos. Veo su ropa manchada con mi sangre por el abrazo de antes. Corre, princesa, no dejes que os cojan.
Oigo mi nombre de sus labios una última vez. “Te amo” intento decir, no sé si lo habré logrado en mi estado, pero ella lo entiende.
Miro una vez más a la cestita. Ella duerme. Yo voy a dormir también. Y soñaré.
Soñaré una vez más contigo y quizás cuando despierte pueda…
Sí, quizás
Idas y venidas de una mente aburrida que, en su afán de algo profundo, con palabras jode al mundo.
lunes, 31 de diciembre de 2012
jueves, 27 de diciembre de 2012
Life's a glitch
"Glitch: en el ámbito de la informática o los videojuegos es un error que, al no afectar negativamente al rendimiento, jugabilidad o estabilidad del programa o juego en cuestión, no puede considerarse un "bug", sino más bien una característica no prevista."
Y al fin y al cabo, tal parece ser la vida, una característica no prevista. No se sabe dónde empieza la vida, el punto exacto en que algo abandona lo inerte para devenir ente vivo. Solamente hay aproximaciones, teorías, hipótesis y muchos, muchos números. Pero, ¿qué es la vida? ¿Un estado de la materia, una condición, una propiedad, atributo o rasgo? ¿Es acaso algo lógico o se trata de un suceso aislado y aleatorio? La vida, como concepto, existe por necesidad como consecuencia lógica de una serie de procesos que aun no comprendemos o es, simplemente, una característica imprevista, algo que nadie calculó que podía suceder?
¿La vida es, acaso, existencia? Particularmente opino que no. Son dos cosas distintas y mientras la existencia se puede definir, medir, estudiar e incluso alterar, la vida es algo que no podemos ni explicar.
Cuanto vive, existe, pero no todo lo que existe tiene vida. Una mariposa tiene vida y existe mientras que una piedra existe carente de vida... ¿A qué se debe esto?
Hay quien opina que todo existe pero solo vive lo que tiene alguna función "natural" pero es una idea que cojea bastante si pensamos, por ejemplo, en todas esas formas de vida artificiales cuya función no es natural y ha sido implementada por el ser humano. Existen, tienen vida... pero ¿viven? Realmente no. Cumplen un propósito tan arbitrario como su propio origen sintético y es obvio en sí mismo que ni tan siquiera existirían si la función que cumplen no resultase de algún modo productiva. Pero crear seres vivos no significa crear vida.
Un ente puede cumplir absolutamente todas las funciones vitales, esas que se consideran como la quintaesencia de la vida y pese a ello, no vivir, tan solo existir. No son inertes pero tampoco están vivos.
¿Qué es, pues, vivir?
Provenimos de un caldo primigenio de cultivo y somos el resultado de que una serie de átomos se uniesen unos con otros de una manera concreta. De las infinitas combinaciones posibles, con sus igualmente infinitos y dispares resultados, una dio origen a una serie de compuestos que fueron volviéndose más complejos a base de recombinarse innumerables veces con más y más "piezas". La cuestión es que no sabemos qué empujaba a esos compuestos a seguir aumentando su complejidad. ¿Estabilidad electrónica? ¿Tendencia a tomar/ceder electrones para completar pares y orbitales? Tuvo que haber algo más porque si hubiera sido cuestión solamente de química y equilibrio cuántico, hoy no estaríamos aquí. Lo que se viene denominando "la chispa de la vida" es algo que aun se nos escapa. No sabemos qué es, qué fue o qué puede ser pero lo que sí sabemos es que lo más probable es que fuese un imprevisto pues los átomos se guían por energía, por atracción y repulsión de cargas de mayor o menor intensidad y establecen enlaces de forma mecánica para lograr estabilidad. Pero son inertes. Existen, sí, pero no "quieren" ser estables, no "quieren" formar moléculas, tejidos, etc.
Llegamos a este punto y me pregunto, como ser vivo, ¿cómo puedo estar, en esencia, formado por partículas inertes? Los átomos que componen las moléculas de los tejidos que dan forma a mis órganos y huesos son, en esencia, cargas eléctricas sin ningún tipo de propiedad "viva" y sin embargo, estoy vivo. ¿Por qué? Un filósofo dijo que "Algo no puede surgir de la nada" y sin embargo, soy un ser vivo surgido de piezas sin vida.
Mi última reflexión versa sobre la vida y la vida biológica. Biológicamente es bien sabido qué nos hace estar vivos: respiración y captación de oxígeno, irrigación sanguínea del organismo, asimilación de nutrientes como "combustible" para realizar las distintas funciones más variopintas, todo tipo de procesos a nivel citológico que mantienen el cuerpo en unas determinadas condiciones. En pocas palabras, la vida biológica es la existencia, el ser vivo en cuestión interpretando su papel en el mundo con los medios de que dispone y en el tiempo que le ha sido asignado para, al final, sucumbir a la entropía.
La vida, vivir, es algo distinto. No es una ciencia, tampoco es una filosofía ni un estado de ánimo inducido por procesos químicos. Qué es la vida, realmente no lo puedo definir, pero sí sé lo que es sentirse vivo, hacerse preguntas, buscar respuestas e incluso dejar de lado la existencia biológica por un impulso sin explicación que tira de uno mismo desde dentro. En física se habla de forma poética de las fuerzas de amor y odio como las más poderosas del universo y se les atribuye el mérito de ser capaces de despertar en los seres vivos algo intangible, inexplicable. El impulso de trascender, de subir un escalón y dejar la mera existencia, dejar de vivir "porque toca" y buscar una razón para vivir electa, no impuesta por condiciones aleatorias ni por un "fallo" cuya característica imprevista sea la vida.
Un servidor ha existido mucho tiempo, ha vivido a intervalos. Ahora busco la línea donde ese "glitch" al que llamamos vida se ha colado para intentar comprenderlo y admito que no es fácil. Tanto es así que me deja el tiempo justo para existir, pero no para vivir. Pese a todo, esas fuerzas universales siguen latentes y de vez en cuando recuerdo y me doy cuenta de que si ahora puedo permitirme el lujo de limitarme a existir, es porque soy afortunado. Yo ya descubrí por qué vivo.
Y al fin y al cabo, tal parece ser la vida, una característica no prevista. No se sabe dónde empieza la vida, el punto exacto en que algo abandona lo inerte para devenir ente vivo. Solamente hay aproximaciones, teorías, hipótesis y muchos, muchos números. Pero, ¿qué es la vida? ¿Un estado de la materia, una condición, una propiedad, atributo o rasgo? ¿Es acaso algo lógico o se trata de un suceso aislado y aleatorio? La vida, como concepto, existe por necesidad como consecuencia lógica de una serie de procesos que aun no comprendemos o es, simplemente, una característica imprevista, algo que nadie calculó que podía suceder?
¿La vida es, acaso, existencia? Particularmente opino que no. Son dos cosas distintas y mientras la existencia se puede definir, medir, estudiar e incluso alterar, la vida es algo que no podemos ni explicar.
Cuanto vive, existe, pero no todo lo que existe tiene vida. Una mariposa tiene vida y existe mientras que una piedra existe carente de vida... ¿A qué se debe esto?
Hay quien opina que todo existe pero solo vive lo que tiene alguna función "natural" pero es una idea que cojea bastante si pensamos, por ejemplo, en todas esas formas de vida artificiales cuya función no es natural y ha sido implementada por el ser humano. Existen, tienen vida... pero ¿viven? Realmente no. Cumplen un propósito tan arbitrario como su propio origen sintético y es obvio en sí mismo que ni tan siquiera existirían si la función que cumplen no resultase de algún modo productiva. Pero crear seres vivos no significa crear vida.
Un ente puede cumplir absolutamente todas las funciones vitales, esas que se consideran como la quintaesencia de la vida y pese a ello, no vivir, tan solo existir. No son inertes pero tampoco están vivos.
¿Qué es, pues, vivir?
Provenimos de un caldo primigenio de cultivo y somos el resultado de que una serie de átomos se uniesen unos con otros de una manera concreta. De las infinitas combinaciones posibles, con sus igualmente infinitos y dispares resultados, una dio origen a una serie de compuestos que fueron volviéndose más complejos a base de recombinarse innumerables veces con más y más "piezas". La cuestión es que no sabemos qué empujaba a esos compuestos a seguir aumentando su complejidad. ¿Estabilidad electrónica? ¿Tendencia a tomar/ceder electrones para completar pares y orbitales? Tuvo que haber algo más porque si hubiera sido cuestión solamente de química y equilibrio cuántico, hoy no estaríamos aquí. Lo que se viene denominando "la chispa de la vida" es algo que aun se nos escapa. No sabemos qué es, qué fue o qué puede ser pero lo que sí sabemos es que lo más probable es que fuese un imprevisto pues los átomos se guían por energía, por atracción y repulsión de cargas de mayor o menor intensidad y establecen enlaces de forma mecánica para lograr estabilidad. Pero son inertes. Existen, sí, pero no "quieren" ser estables, no "quieren" formar moléculas, tejidos, etc.
Llegamos a este punto y me pregunto, como ser vivo, ¿cómo puedo estar, en esencia, formado por partículas inertes? Los átomos que componen las moléculas de los tejidos que dan forma a mis órganos y huesos son, en esencia, cargas eléctricas sin ningún tipo de propiedad "viva" y sin embargo, estoy vivo. ¿Por qué? Un filósofo dijo que "Algo no puede surgir de la nada" y sin embargo, soy un ser vivo surgido de piezas sin vida.
Mi última reflexión versa sobre la vida y la vida biológica. Biológicamente es bien sabido qué nos hace estar vivos: respiración y captación de oxígeno, irrigación sanguínea del organismo, asimilación de nutrientes como "combustible" para realizar las distintas funciones más variopintas, todo tipo de procesos a nivel citológico que mantienen el cuerpo en unas determinadas condiciones. En pocas palabras, la vida biológica es la existencia, el ser vivo en cuestión interpretando su papel en el mundo con los medios de que dispone y en el tiempo que le ha sido asignado para, al final, sucumbir a la entropía.
La vida, vivir, es algo distinto. No es una ciencia, tampoco es una filosofía ni un estado de ánimo inducido por procesos químicos. Qué es la vida, realmente no lo puedo definir, pero sí sé lo que es sentirse vivo, hacerse preguntas, buscar respuestas e incluso dejar de lado la existencia biológica por un impulso sin explicación que tira de uno mismo desde dentro. En física se habla de forma poética de las fuerzas de amor y odio como las más poderosas del universo y se les atribuye el mérito de ser capaces de despertar en los seres vivos algo intangible, inexplicable. El impulso de trascender, de subir un escalón y dejar la mera existencia, dejar de vivir "porque toca" y buscar una razón para vivir electa, no impuesta por condiciones aleatorias ni por un "fallo" cuya característica imprevista sea la vida.
Un servidor ha existido mucho tiempo, ha vivido a intervalos. Ahora busco la línea donde ese "glitch" al que llamamos vida se ha colado para intentar comprenderlo y admito que no es fácil. Tanto es así que me deja el tiempo justo para existir, pero no para vivir. Pese a todo, esas fuerzas universales siguen latentes y de vez en cuando recuerdo y me doy cuenta de que si ahora puedo permitirme el lujo de limitarme a existir, es porque soy afortunado. Yo ya descubrí por qué vivo.
viernes, 7 de diciembre de 2012
You are flawless, every piece, every shard
But the pain you give, strikes so impeccably hard
Love may hurt, but love never fails
It’s not a state of mind as it is a state of heart
It’s always there, and can’t be relinquished
It’s something so distort, has such defect
Nothing you will ever perfect.
But maybe, just maybe the love you have
The love you feel from the heart
The love you think from the mind
The one you can’t see, nor hear
Maybe that’s enough, to forget distortion, forget imperfection
Forget all the fights, the serious complexion
Make it simple, make it clean
Then you shall see, what love should mean
But the pain you give, strikes so impeccably hard
Love may hurt, but love never fails
It’s not a state of mind as it is a state of heart
It’s always there, and can’t be relinquished
It’s something so distort, has such defect
Nothing you will ever perfect.
But maybe, just maybe the love you have
The love you feel from the heart
The love you think from the mind
The one you can’t see, nor hear
Maybe that’s enough, to forget distortion, forget imperfection
Forget all the fights, the serious complexion
Make it simple, make it clean
Then you shall see, what love should mean
domingo, 2 de diciembre de 2012
Cat skills
Como un gato que despierta en una oscura ciudad cuya estructura no comprende, despierto yo hoy. El mundo que hay a mi alrededor no lo he creado yo y por tanto muchas cosas se me escapan. Muchas cosas me son ajenas y poco o nada significan para mi.Como un gato, camino por los tejados de esa ciudad gris, esa máquina viva hecha de cristal y cemento, cuyas venas son de asfalto y sus pulmones de acero y mármol respiran historias. Algunas cercanas, otras distantes pero todas anónima para la propia ciudad. Esas historias autoconcluyentes que empiezan y acaban en el mismo capítulo que no es si no la vida de quienes pueblan los rincones de esa criatura artificial que muere un poco cada día y sobrevive a quienes la erigieron pero no a sí misma.
Como un gato, recorro esos edificios que no son más que el tiempo. Abajo queda el camino que recorrí en mi escalada. Abajo quedan las caídas y los tropiezos. Me encuentro ahora mirando desde la cornisa, repasando los pisos que subí para llegar aquí. Miro para recordar, para aprender y tener presente dónde erré para jamás volver a buscar apoyos trémulos e inciertos por fáciles que pudiesen parecer. No, lo que merece la pena no es fácil, lo fácil acaba complicándolo todo. Por eso me asomo y miro el vacío que se extiende bajo la cornisa. Para afianzar lo que he aprendido. Para no olvidar.
Como un gato, sigo errante, el camino no acaba pues aunque esté en el tejado, ante mi se alza un reto mayor, un edificio ciclópeo que es el futuro al que anhelo llegar. Y allí, en la parte más alta de este leviatán de huesos de hormigón y piel de cristal, está mi porvenir junto a quien largo tiempo ha permanecido junto a mi. Es ahora cuando debo afrontar mi mayor desafío, y sin dejar de mirar abajo para recordar mis lecciones aprendidas, comenzar a escalar para coronar la cumbre. Será entonces cuando demuestre que he aprendido, cuando suba sin tropezar, cuando suba sin caer y cuando sepa distinguir por mi mismo lo que merece la pena y lo que no.
Como un gato, tengo miedo, pero también esperanza. Creo firmemente que puedo lograrlo y que cuando alcance ese nuevo tejado, me sentaré a mirar de nuevo el camino que ha quedado abajo y me ha conducido a ese futuro que será mi presente. Entonces, tú estarás a mi lado y juntos miraremos a otro coloso al que subiremos. Juntos. Y ya no caeré porque estarás a mi lado, y ya no caerás porque yo estaré a tu lado, y esta dura lección de la vida hará de nosotros caminantes decididos a encontrar nuestro lugar en este mundo.
Como un gato, entonces, me sentaré a tu lado y miraremos la luna juntos. Aunque yo siempre he preferido cómo se ve cuando se refleja en tus ojos dorados. Quizá, Mina, no le preste mayor atención a la luna y me atreva a compartir contigo las lágrimas que te debo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
