sábado, 26 de diciembre de 2015

Warme, blaue Dunkelheit

[…] y por eso la quiero. Porque a veces la vida es misteriosa y nos hace regalos que no podemos comprender en el momento en que nos son entregados. Como en este caso.
Jamás habría podido imaginar que aquellos ojos que me miraron con sorpresa y desconcierto se tornarían en la luz que había estado tan largo tiempo buscando. Era imposible prever que aquella mirada felina fuese capaz de escudriñar mi alma con tan brutal dulzura y, desde luego, era para mí impensable el hecho de que acabaría por hablar.
Y contárselo todo.
Tan inverosímil como la idea de que, una vez hube volcado mi alma en incontables líneas y conversaciones interminables, su mirada no se apartase, su sonrisa no se desvaneciese y sus besos no cesasen. Fui yo y eso bastó para que, por vez primera, fuese querido.
Es por eso que ahora, aquí y así sea capaz de aceptar que la vida se me escape a medida que estas palabras cruzan mi mente. Es por ello que soy capaz de olvidar el dolor que recorre mi cuerpo con fulminantes latigazos como el que debe sentir un árbol al recibir un relámpago. Soy consciente de la agonía y, sin embargo, no puedo lamentarme porque son sus manos las que lentamente recorren mi ser apagando la tenue luz de vida que me resta.
Observo embelesado cómo me mira, con una dulce y sádica sonrisa en sus labios rojos, siempre tentándome a robarle un beso más. Soy incapaz de apartar la mirada mientras sus manos mueven el filo de la hoja. Torpe al principio, poco a poco ha empezado a encontrar la forma de que sus movimientos sean más precisos, consiguiendo el resultado que busca. Sea cual sea. Es tan grácil, tan bella y tan delicada que cada jirón de piel que se desprende de mi cuerpo cae en sus manos como un copo de nieve sobre un cristal.
Mirando de reojo puedo ver el cuidado con el que ha dispuesto todo. Sobre un mullido cojín burdeos reposan mis manos, perfectamente colocadas como si fuesen unos guantes y limpias. Siempre supo que mis manos eran posiblemente lo único de mí con lo que me sentía a gusto y quizá por eso, tras cortarlas, acarició sus mejillas con ellas, reglándome una última oportunidad de sentir la incomparable suavidad de su piel. Antes de hacer lo propio con mis brazos, me concedió un último abrazo y desde entonces no he sido capaz de dejar de sonreír.
Cuando supe que se disponía a coser mis labios, lo único que le pedí fue un último beso y que me permitiese expresar que mi último deseo será poder mirarla a los ojos antes de que todo se apague. Y así lo hizo.
Lentamente noto cómo el corazón se me acelera y respirar hace que sienta como si mis pulmones fuesen piedras pero mi dulce niña lo ha notado y yo ahora siento cómo sus manos de porcelana aprovechan mi cicatriz y la hoja se abre paso. Por primera vez en mi vida, sé lo que se siente al notar el contacto de la persona amada dentro de mí a medida que sus manos se mueven por mis entrañas y comprimen suavemente mis pulmones para ayudarme a respirar. Y mientras tanto, su mirada me calma y me reconforta como solamente ella ha sabido hacer desde aquella primera vez. Me pregunta si todo está bien y asiento convencido y agradecido de poder respirar un poco más. Lentamente sus manos abandonan mi interior y observo cómo continúa recortando las partes tatuadas de mi piel para conservar los dibujos que tanto le han gustado siempre. Los limpia y coloca con mimo y esmero y de repente una sacudida involuntaria hace que mi cabeza golpee la camilla.
Con preocupación se acerca a mí y coloca su mano en mi pecho. Algo debe de haberla preocupada porque me mira con lo que parece ser tristeza. Al parecer, se nos ha echado el tiempo encima, mi niña.
Se sienta a mi lado y sin mediar palabra me hace la pregunta.
Cierro los ojos lentamente para decírselo. Estoy listo.
Una vez más sus manos entran en mi cuerpo y se abren paso con sumo cuidado. Noto cómo sus dedos me rozan por dentro y recuerdo la primera vez que mis manos sintieron las suyas, cómo la cogía por la cintura y parecía que Dios la hubiese esculpido para que cada curva de su cuerpo encajase con el mío como las piezas de un puzle perfecto.
Ha llegado.
Ha alcanzado mi corazón y lo sostiene entre sus delicadas manos. Por fin se cierra el círculo que solamente ella, mi princesa, podía concluir. Por fin estoy completo y puedo hallar la paz.
Se acerca a mi  vuelvo a ver esos maravillosos ojos de un color que sólo existe para ella y, de repente, noto sus labios en mi frente. No esperaba que ese fuese el punto final, el mismo que, tiempo atrás, comenzase lo nuestro. No esperaba que las lágrimas se me escapasen al recordar cómo empezó todo y lo feliz que había sido cada instante de mi vida desde que ella apareció.
Ya no hay marcha atrás. ¿Qué he hecho? Todo se apaga a mi alrededor y me doy cuenta de que no quiero irme, ya no. Quiero más tiempo con ella. Pero no puedo decirlo. Sus manos sujetan mi corazón con más firmeza y lentamente empieza a tirar.
¡No, por favor, espera! ¡Sólo un poco más! ¡Déjame quedarme contigo un poco más!
Despacio, con cuidado, con ternura y con un amor que jamás pude haber imaginado que se pudiera sentir, sigue adelante. Ya casi puedo verlo latir fuera de mí.
¡Espera, amor mío, por favor! ¡Sólo un poco más! ¡Yo…!
Está en sus manos. La mujer que amo tiene mi corazón en sus manos y puedo ver cómo los últimos estertores de vida lo abandonan lentamente mientras todo a mi alrededor se vuelve negro. Todo salvo sus ojos que me miran y me reconfortan.
Y antes de convertirme en olvido, oigo su voz susurrándome oído:
“Yo también te amo. Ahora y siempre.”
Un beso en mi frente.
[…]
Siempre fue tuyo y siempre lo será.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Drown me to life

Pasar
De la mente a la mano, de la mano a la tinta y de la tinta
Al blanco vacío, al mudo testigo que muestra mi viaje,
En descenso,
Al lado equivocado de la vida, allí donde la luz no alcanza,
Donde el infierno no arroja su luz de azufre y llamas y
Donde un cristal de hielo más negro que la noche
Exhala un vaho gélido que envuelve la locura y la soledad atesorando para sí, para mí, la angustia de una ausencia tan presente que en mi mente sólo oigo tu nombre resonar. El mismo hielo que otrora perforó la burda parodia de corazón que en mi pecho late sin ritmo y del que mana, con desdén, la negra brea del pozo en que mis gritos se ahogan.
El vaivén de incontables eras ancladas a un reloj parado no hace más que recordarme quién soy sin saberlo nunca. Y mientras el tiempo se burla, una mirada fugaz recorre mis entrañas con una salvaje caricia que cura mis heridas con sal.
Y no puedo gritar
Pues mi mente vaga sin rumbo en pos de una esencia que dejó su rastro en mí, persiguiendo un arcoíris de un solo color al final del cual nada hay, nada queda y nada me falta. No,
No hay lamentos en el aire ni sangre en mis manos. Sólo tinta
Sobre el papel
Bajo la piel
Y un nudo en la garganta que tiempo atrás bebiera tus besos con el ansia del sediento y que jamás fue ni será saciada. Se agolpa en mi boca cada letra de tu nombre, queriéndose escapar y sólo puedo aguantar y suspirar
Y envenenarme poco a poco
Sin dejar nunca de andar
Sin dejar ni un instante de buscarte, allá donde estuviste y donde te quisiera encontrar
Con tu mano en mi mano y los dos
Mirando al mar.

martes, 10 de noviembre de 2015

Beautiful Rat Nest

Punto por punto
en un continuo recorrido
creando líneas
sin prisa
sin pausa
sin más guía que mi pulso
sin más lienzo que mi piel
y la sangre entremezclada
con la tinta que me ha de acompañar
a cada paso del camino
que me lleva a recorrer
el hermoso nido de ratas
en que paso día tras día
aguardando, paciente
el momento de hender
mis dientes en tu piel
y marcarte para siempre
como ya hice una vez
y que portes
eternamente y orgullosa
la señal de tu entrega
como adorna ahora mi pecho
el sello de mi devoción
que a fuego y hierro me ha marcado
en señal de mi camino
de mi arduo caminar
peregrinando a este lugar
a este hermoso nido de ratas
que dejaremos

para nunca regresar

martes, 20 de octubre de 2015

Escribo




Después de una sequía creativa que me hizo hundirme

He vuelto ante vosotros más maduro más firme.

Pensé en dejar de hacer esto, pero volví a arrepentirme

Al pensar en todo lo que he de decir antes de irme.

Así que comencé a escribir, no pude resistirme

A plasmar en un papel aquella poesía que hizo sentirme

Tan cerca del paraíso que, en lugar de deprimirme

Del mundo ajeno al verso he decidido despedirme

Y bailar sobre esta hermosa instrumental hasta fundirme

En un beso lírico con el que vais a recibirme

Con los brazos abiertos, leyendo estos textos

Mil lectores expertos que más versos vais a pedirme.

Así que gracias a todos los que decidisteis seguirme

Si en mis Renglones Turbios pudisteis descubrirme

Y gracias a todos los que quisisteis destruirme,

Habéis hecho que entre en este blog para salirme.



viernes, 9 de octubre de 2015

Rooikop prinses

Al wat ek weet,
my liewe,
is hoe baie ek lief vir jou,
hoeveel ek mis jou
en hoeveel ek verlang
vir die oomblik, maar om te kom,
wanneer ons weer sal ontmoet.
En die wag is 'n harde stryd.
En die stryd is myne om te wen
omdat slegs die dood wag
as ek nie,
maar ek sal nie,
nooit
sal nooit.
Omdat jy die een
Ek is op soek.
omdat,
my prinses,
Ek sal altyd lief wees vir jou.

martes, 6 de octubre de 2015

A past yet to come


Te recuerdo sin conocerte y no comprendo
Cómo puede ser
Que no habiéndote visto en mi vida
Te conozca de algún modo
Porque busco y no encuentro
La llave
Que abra mis ojos y me ayude
A encontrarte en mi memoria
Y entre tanto
Leo
Cada palabra, cada línea
En busca de un atisbo
Y sólo encuentro
Que todo me recuerda a algo
Que nada me es conocido
Y entre tanto, la certeza
De no haberte conocido
Y saberte, empero,
Cercana
Y mientras velo esta angustia
De saber que algo olvido
Me impide estar tranquilo
Pues no sé por qué,
Ni entiendo
Pero
Te recuerdo sin haberte conocido

viernes, 2 de octubre de 2015

Somewhere over our rainbow...

Yo estuve allí
En aquél lugar
Somewhere over the rainbow, my beloved princess...
Más allá del arco iris
Donde la luz toma forma
Del deseo más profundo
De quienes tal lugar alcanzan


Yo estuve allí
Y sentí cada color
Sobre mi piel
Y en mi interior
Y vi la forma, la silueta
De mi deseo, de mi amor

Yo estuve allí
Y pude ver tu voz
Acariciándome despacio
Con dulzura, con pasión
Saboreé cada latido
Que en tu nombre sucedió

Yo estuve allí
Y allí regresaré
Porque entonces comprendí
Que siempre te amaré

lunes, 28 de septiembre de 2015

Rooi See van Bloed

Bleeding is the moon tonight, for as far as I can see, no waves can rech the stars. Not as fast as the moon would need and her wounds never seem to heal.
Tears of blood over a dark sea who claims to be the owner of life as we all came from her. Or is it? Am I really a seaborn creature? No, I came here long before her, longer tan I ever confessed, more tan even I am aware of. And still…
All I know is this, for tonight the silver light the moon casts is red and as red as it can be, so it is the beating of this heart of mine. A heart sending black blood through my veins, filling every inch of my decaying body with the void, the lack of humanity that will make me go further than I ever imagined. Now I am awake.
Close the door, turn off the lights and listen to my silent song, for this cursed moon shall not arise again untill I manage to reach what I live for. Hear me now, this is the voice of the one who marks the beginning and the end.
For I was the omega.
For now I am the alpha.
I shall survive the tears of blood the moon pours over the sea I miss. Nobody will stop this heart of mine even if it only spills the black blood of a dead sun. I will claim every single tear, I want them back and I shall take them even if I have to search them deep under the waves. Those same waves, unable to reach the stars as fast as the moon would need.
The waves of a red sea that gave me a life.
A life I want back.
Bluten leise in das Meer

lunes, 14 de septiembre de 2015

El latir del Mar


Hoy no sé ni por qué escribo
Ya ni sé si lo leerás
Pero, en serio, yo te digo
Que mi alma va a escapar

Porque insomne y malherido
Aun intento encontrar
El empuje y el motivo
Que avive mi caminar

En la noche un silbido
Y la luna al reflejar
Su blanco rostro en el olvido
Que me invita a recordar

Que ante todo lo vivido
Y pudiéndote pesar
Nunca nadie ha existido
Que como yo te pueda amar

Sea por tus ojos conocido
O no lo lleguen a encontrar
Lo que siempre he sentido
Te amo, María del Mar

miércoles, 9 de septiembre de 2015

leben Poesie



Seré directo y lo diré
Me embelesas en cuerpo y alma
Tienes el pelo del color
De la letra de un bolero
Y los ojos
Como el agua de un río
De cristal de zafiro y estrellas
A tus labios esculpidos en rubí y mármol
Yo me rindo
Y es oír tu voz
Cuanto necesito
Para ver la música
Y poder acariciar un verso
Del poema
Que en ti misma eres
Pues ni el más puro arte
En cualquier manifestación
Podría igualar tu belleza
Y sé
Que la naturaleza ahora busca
Recordar qué hizo contigo
Pues jamás nada mejor creó
Poseía viva, 
Yo diría
Eres la vida
Hecha poesía

viernes, 4 de septiembre de 2015

τιτάνες (Titanes)

Resuenan los ecos de las palabras de los dos sabios, como si hubiesen pasado décadas.
El imponente sabio de los árboles que camina con silencioso estruendo ora dando un paso con su diestra de olmo, ora con una zancada de su zurda de olivo.
Y el sabio viajero que oteó la puerta más allá de la cual no se sabe qué pudo haber.

Y entre tanto, un envite de olvido y ausencia contra mi consciencia tratando de calmar ansias sin nombre y miedos de mirada arrebatadora.
En silencio rememoro cuentos y lecciones buscando la enseñanza que erradique el óxido de este cerrojo que es mi alma a la vez que mi mano, viva, atenta como siempre contra un inocente papel al que apuñala con versos de tinta aprovechando que la nada retrocede brevemente y la escasa lucidez me invita a respirar, línea en mano.

Y vuelve a asaltarme la obscena mezcolanza de no se sabe qué con una pizca de placebo, envuelto en la cómoda dosis recetada en pos de la promesa de una paz que se retrasa. Esta vez ha costado más no caer.

Y de nuevo en el silencio de mi psique, busco las palabras de un amigo en cuyas manos he legado un latido imperecedero, y encuentro sosiego. Y busco también las palabras de quien conmigo deambula entre planos y me muestra otra frontera. Ambos, grandes, ciclópeos seres de inconmensurable bondad que, pese a todo, abren sus manos y señalan mi deber.

Y he aquí, el golpe de (des)gracia que me tumba por completo en mitad de esta alabanza a dos titanes que tienen, por siempre, mi admiración y mi respeto y el firme propósito de, como ellos, llegar a ser grande.


Gracias, marcador de vidas; gracias, caminante de realidades.

sábado, 29 de agosto de 2015

One-waved sea

Me asomo a la ventana y ahí está. Veo la arena y hay olas, pero no, no hay mar. Donde debiera haber un océano existe en cambio un vacío rugiente de inexpugnable nada y llega a mi memoria la letra de una canción rancia que, empero, parece estar leyéndome el alma al decir:

“Podría haber llorado un mar de lágrimas saladas, arrojarme a los abismos y partirme en dos el alma, desatar la tempestad y el huracán de mi garganta y confesar desesperado que no puedo con mi rabia, que en mi actitud no soy tan evidente, no puedo sufrir más.”


Porque eso es lo que me invade, una rabia incongruente y una culpa intransigente que me ataca a cada paso desde que mi corazón se paró en seco. Y así es que estoy anotando estas palabras frente a un océano desconocido en el que no hay agua aunque huela a sal, una sal que aunque quisiera, no puede recrudecer el dolor de esta herida. Nada hay en este mundo capaz de mover el puñal que atenaza mi pecho, ni para arrancarlo, ni para hundirlo por completo. Nada, pues solamente la etérea mano de quien ahí lo colocó podría hacer tal cosa y sé que también sufre.
Y de nuevo, me apresa la congoja de mirar al infinito y no ver nada. No oír nada. No sentir nada. No saber nada.
No ser nada.
Y quizá no fue un mar, pero lloré. Lloré de verdad por primera vez en más de una década y no, no grité porque en mi garganta hubo un nudo de preguntas que, agolpadas, me impidieron respirar.
Y caí.
Caí al vacío aterrador que muchos llaman muerte y que no es tal pues yo he mirado a la muerte a la cara y sé, con el corazón en la mano, que existe algo más digno de ser temido. Aunque quizá exagere al decirlo con el corazón en la mano, pues hace ya tiempo que no lo tengo yo y aun así, sentí cómo se paraba justo antes del brutal descenso a los infiernos de un dolor culpable que jamás podré explicar. Solamente podía caer y eso hice.
Y eso hago todavía.
Y a medida que estas paredes se cierran sobre mi cabeza, amenazando con venirse abajo y aplastarme entre pilas de recuerdos de una vida que no puedo soportar volver a vivir, otra canción resuena en mis oídos mientras en mi retina, grabada a fuego, se proyecta la imagen de un azul como nunca ha existido jamás. El azul perfecto de un mar distante en cuyas aguas anhelo volver a ahogarme y poder, al fin, morir. Morir de amor. Su propio tono de azul, suyo y de nadie más, por siempre.

“La distancia nos separa y el dolor nos une más”

P.D.: descansa, cosita preciosa y suave, y ten dulces sueños.

domingo, 16 de agosto de 2015

Cuentos insomnes para dormir mejor... quizá

Erase una vez
La bella durmiente
Que de bella tenía todo y más, estaba tremenda
Y sí, dormía, mucho
Dormía como si le fuera la vida en ello
Y casi era así
Y a la vez
Erase su príncipe
Que no era azul, más bien cerúleo
Daba igual el color, avinagrado era su tono
Y así estaba
Preocupado
Porque su tía buena durmiente
Estando despierta,
Tiraba demasiado y se colaba
En algún que otro cuento sin querer
Y claro, así llegaba
Harta y muy cansada
De haberse perdido en aquel bosque
O más bien un pantano
Y tener que soportar
A aquellos enanitos gilipollas
Que no eran 7 solamente,
Pero que ojalá fuesen todos muditos
Porque lerdos eran de sobra
Y así pasaba el día
El príncipe vinagres
Esperando a su pibón durmiente
Para quitarle el delantal de cristal
Ya os dije que se iba de cuento
Y ver que solamente podía
Observar a esa monada
Quedarse frita poco a poco
Incluso mientras hablaban
Y vigilar que descansara
Y así, juntos y sin saberlo
Escribieron esta historia
La historia de la duermevela
Un cuento en el que ella duerme
Y el tonto
Vela.

jueves, 25 de junio de 2015

Lazing on a killing Sunday afternoon

Creo que me estoy haciendo viejo ya por momentos porque si no es por eso no me explico esta resaca. Joder, qué dolor de cabeza y vaya mierda tuve que pillarme anoche porque todavía no sé si estoy del todo en mi sitio. Vaya depresión, si no hace nada salía casi a diario y nunca volvía con menos de cinco dosis de cualquier cosa menos agua y ahora mírame, dos tragos y encebollado hasta las cejas. Y lo peor, que fue a traición porque anda que alguno me iba a decir que aquella mierda era casera. Whisky me dijeron que era… SU PUTA MADRE DIGO YO QUE ERA ESO. No he probado cosa más asquerosa en mi vida y encima aquellos mamones partiéndose el culo al verme la cara. Probablemente lo mismo que habría hecho yo si no hubiese sido la víctima. Vale, cambiaré lo de “probablemente” por “exactamente”. La cuestión es que aquello que me niego a llamar whisky me hizo ver ya no doble, si no cuádruple ya, por si acaso. No recuerdo mucho más que las risas y el ir tambaleándome elegantemente con ellos a no sé dónde.
Ah, sí, y creo que había una chica.
Sí, vale, las sábanas huelen a chica, pero no me acuerdo de cómo me dijo que se llamaba. Me suena algo con “M” y creo que acento como del sur… ¿María? Bueno, es un nombre típico, Mari-Algo tal vez. Ni puta idea, maldito dolor de cabeza me da cuando intento acordarme de algo. A todo esto, tampoco la veo por aquí. ¿Es ese su bolso? Debería llevar el carnet por algún lado… ¡Tachán! Mónica, ya sabía yo que empezaba por “M” y ni idea de dónde está el sitio del que proviene pero no suena a ciudad precisamente. Bah, tampoco es que tenga idea de ir por allí. A todo esto, tampoco oigo la ducha ni huelo a nada de la cocina así que o está frita en el sofá o se ha ido a su casa en bragas y por lo que veo en el bolso, sin llaves.

No jodas… ¿Otra vez?
Mira que me sé lo que me pasa cuando me cojo estos pedos pero aun sabiéndolo me asusto igual. Ojo, no es que me de impresión encontrarme con un cadáver después de acabar cocido como una merluza, pero joder, parece que me sale la vena creativa cuando me emborracho con cosas que podrían servir de combustible para un tractor soviético. Lo que me jode no es tanto el tener que limpiarlo todo como la pereza que me da. Sí, me da igual admitirlo, para eso soy un vago, pero es que incluso a trozos es un coñazo recoger un cuerpo. A veces pienso que estoy un poco mal de la olla y que, inconscientemente, intento compensar el casi vomitar mis propios órganos por culpa de esa mierda destilada en garajes y por eso, por ese “casi” desparramo a la primera inconsciente que se tambalea conmigo antes de echarme a dormir la mona. Me consuela el que al menos, por muy ciego que haya ido, nunca he amanecido habiéndome cargado a una de esas tías que se las ve mejor cuando no se las ve. Habrá quien me llame superficial, pero, sinceramente, para lo que yo busco, no me voy a poner a buscar a una bellísima persona que por fuera se más fea que estornudar zurullos.
Hablando de todo un poco, tengo que ver cómo lo hago porque habitualmente esto no mancha pero claro, cuando en vez de hacerlo yo, me sale del impresionista que llevo dentro la cosa se complica. Y digo impresionista como puedo decir cualquier cosa porque todavía me acuerdo de cuando me dio por a saber dónde y por culpa de qué mierda y acabé dejando todo como un Picasso con aquella morena hace un par de años. Eso sí, recogerlo fue fácil porque estaba todo el conjunto en una sola pieza. Que vale que no la habría reconocido ni su madre, pero una sola pieza al fin y al cabo. Pero la pereza era la misma y cada vez que veo estas cosas me pregunto si no se me estará yendo de las manos; quizá debería darme cuenta de que lo que hago no está bien, que no puedo seguir bebiendo como un inconsciente porque luego pasa lo que pasa y es todo tan coñazo que, de verdad, hay días en que la pereza es tal que me hace plantearme dejarlo. Pero luego lo pienso y me pregunto qué clase de persona despreciable sería si dejase de hacer lo que hago solamente por pereza.
¿Y qué pasa entonces?
¡Exacto! Me deprimo, llamo a los cabrones que siempre me la lían y me pillo una castaña considerable y siempre, SIEMPRE, se me acaba cruzando alguna monada que me recuerda que no puedo dejarme vencer por la pereza. Y anoche la monada se llamaba Mónica… y no me acuerdo de nada más. Un par de cosas sé seguro: por un lado, estaba buena sí o sí porque incluso borrachuzo soy incapaz de acercarme a tías con cara de rodaballo y/o cuerpo de botijo; por otro lado, tenía unos impresionantes ojos de un color marrón verdoso. De esto último estoy seguro porque me he encontrado uno en la cafetera. A saber cómo acabó ahí.

En fin.
Por lo pronto voy a empezar a reunir las piezas y cruzo los dedos para que no me diese por desmontarla también por dentro porque entonces lo mismo tengo que vaciar la nevera y hacer la compra. Coño, es increíble la facilidad con la que se puede confundir un órgano humano con embutido y yo no soy ningún chalado de esos que comen personas y beben sangre y esas mierdas. Putos locos… lo que sí es una locura es que estas cosas, estos deslices, me joden la estadística porque no se parecen ni de lejos a mi método habitual. Es como cuando alguien se pone a dieta y un día se pega el atracón, que te jode la estadística. Algunos dirán que estoy ido por preocuparme de los números y tal, pero no se pueden hacer las cosas así a lo loco y sin un orden y ya no solamente por tener un buen expediente, que también, sino también por mi propia seguridad e integridad. Es que joder, no es lo mismo hacerlo como siempre y siguiendo una rutina que sabes que da buenos resultados que lo que me pasó anoche que me pongo en plan Cézanne y acabo por tropezarme con el brazo izquierdo de Mónica mientras reúno lo demás. Hay que hacer las cosas bien, que ya hay demasiado loco suelto y demasiado desorden en el mundo.
Cuando acabe me pondré el vídeo de anoche a ver cómo fue la cosa porque de verdad que no me acuerdo. De lo que sí que no me voy a olvidar es que el whisky casero se lo va a beber quien yo me sé la próxima vez.
Si ya decía yo al principio que me estoy haciendo viejo…

martes, 6 de enero de 2015

Θραύσματα του αμίλητος ονόματα (Thráf̱smata tou amíli̱tos onómata)

Yesterday I spoke
To the Devil as she awoke
For I found myself holding
Her hand next to my heart
And then I saw her eyes
Of fire and of gold
Eyes of tuth and agony
And then she came to me
And spoke my name
The one I’m hallowed by
The name I was
Once
Given as a curse
The one she can sing
As a violin’s lament
As a shrieking glass
Broken
And then I spoke her name
And the Devil stared at me
Smiling
Daring me to say  her name again
And so I did
And she kissed me to death
Killing me in love
Until the moment I woke up
And all I wanted
All I want
Is that kiss again so say
Oh, sweet murderer
Will you come if
I speak your name
Again?