Sale el sol y ahí estás
Vas y vienes y vienes y vas
Por el mundo, sin detenerte, por mi cabeza sin parar
Mientras a oscuras horas te velo, intentando no buscar
El consuelo en tus palabras, ni el deleite de escuchar
Esa risa de cristal
Que resuena en la memoria como algo que jamás
He logrado largo tiempo
Retener, sujetar o siquiera comprender
Como una tenue melodía que en mi mente suena
Suave
Firme
Casi fantasmal
Cual cortina de agua que fluye libre
Y presa
De palabras que gotean
De corrientes que son presa
De la mesura
Y la cautela
Del grito ahogado que en silencio guardas bajo tu férrea égida, que alzas al mundo entero
Protegiendo
Y al tiempo
Buscando el tiempo que permita que tus heridas sanen
Para no tener que seguir gritando, para poder susurrar de nuevo
Y ser, sin temer, como jamás he antes conocido
Como sé que sólo te concibo y poco a poco te percibo
Mientras avanza el frío negro que me reconforta y se dirige
Al brillo ígneo que te ha de ver
De nuevo
Al amanecer

