domingo, 25 de junio de 2017

(m)Useless

Una aguja
Arañando pieles
Un lápiz, una pluma,
Un bolígrafo, un pincel
Que conviertan un papel
En algo más, algo distinto
Algo mío.

No recuerdo ya cuánto ha pasado
Desde aquella última vez
Y un silencio, una ausencia y, como aquél
Veo y soy un folio en blanco
Que no habla, que no muestra,
Que no cuenta y no recoge
Salvo miradas con desdén.

Una línea, cuatro puntos, quizá un círculo también
O una estrofa a sotto voce
Una página completa,
De mis naderías repleta
Y cargada hasta los bordes
De susurros suspirados
Y suspiros susurrados.

No hay ya trazos, falta tinta
Que se salga de mis venas y se quede a flor de piel
Y mitigue el silencio
De tu voz de olor a miel
Y no sé si exististe
O si sólo, estando solo,
De añoranza te soñé.

sábado, 17 de junio de 2017

Η τιμωρία του Ἐπιμηθεύς (El castigo de Epimeteo)


Poco importa a estas horas o a cualquiera
Que haya rima, que haya ritmo
O que un verso se convierte en un eterno renglón inerte y sin final que duela cada vez más con cada palabra que se extienda más allá de lo que el decoro quisiera
Más
De lo que el orgullo permitiera y más
De lo que a leer nadie dispuesto estuviera
Poco importa, nada en realidad, al que suscribe
Porque lo que me importa eres tú
Que yo te quiero y tú callas
Que ni lees ni hablas, ni leen ni hablan, ni leéis ni habláis
Y que solo de vez en cuando alguien dice algo, una mínima referencia a estos textos en que guardo lo que no puedo soltaros en persona
Valientes hijos de puta todos, con la mínima palabra en esa boca que luego no cerráis
Me decís que escriba un libro
Cuentos, los más vagos, no sea que os haga pensar demasiado
Mas luego, al preguntar
Qué entendéis, qué sentís
O siquiera qué os transmiten mis palabras
Nadie habla, nadie opina, nadie sabe o nadie quiere implicarse o criticar, para bien ni para mal, nadie más allá de si esto rima o si queda bonito lo que digo. No hay visión más allá de la forma y si alguien ve que, en el fondo, todo duele, no lo dice y eso jode.
Sí, jodéis, dañáis y despreciáis cuanto yo digo pues nunca sé
Si no hablo claro
Si no grito lo bastante alto
Si no lloro sangre suficiente
O si simplemente no entendéis o no os importa
Que haga esto, que me abra como no puedo hacer en vivo porque en vivo nadie escucha y aquí nadie os obliga.
No, nadie
Y aun así, así seguís, mirando a escondidas cómo vomito palabras que me hieren sólo esperando que alguien diga “Yo te entiendo” o “No lo pillo pero quiero comprenderlo”
¿O es que acaso alguien piensa
Que busco elogio fácil o el ánimo vacío de quien lee por encima lo que escribe el raro ese que conoce y de vez en cuando le pregunta su opinión?
Pues si tal cosa pensáis os pido que os larguéis, que no voláis a leerme y si podéis evitar hablarme os lo agradeceré porque no soy yo a quien buscáis
No
Huid de mi cuando me veáis porque silencio es lo mínimo que os daré
Y yo a cambio volveré a callar
Seré de nuevo enclaustrado en la caja
De donde no quise salir
Cesaré mi cruzada en pos del bien de quienes 
No me veis
No me oís
No buscáis en mí más allá del maltrecho envoltorio que ahora veis
Y dejaré de ser el castigo de un Epimeteo que nunca quiso
Nunca pudo
Y nunca debió
Saber ni conocer
Y os dejaré avanzar en vuestro camino
Mientras yo
En paz
Os contemplaré desde la caja en que Pandora me guardaba
Junto a una esperanza que, como yo
Esperará en silencio
Que llegue quien la (mi) pena valga

sábado, 10 de junio de 2017

Тихая (замороженная) красота [Tikhaya (zamorozhennaya) krasota]


Que te he perdido, es evidente,
La pista
El ritmo
La medida de las horas
La amplitud de tu sonrisa
Y ya no sé
Cuántas brazas de hondo puro
Soy capaz de ver en tu mirada

Veo tu imagen en estasis
Silente brillo capturado en tu pupila
Durante aquél instante que se antoja
Lejano
Pasado
Antiguo incluso
¿Irreal acaso?
Tal vez lo hube soñado

Que me dueles, queda claro,
A cada instante que te añoro
En cada verso que me faltas
Y es por ello que inconsciente
Horado inquieto
Escarbo bajo mi piel
Y busco
Te busco entre mi sangre

Incide en mi memoria tu concepto
Y te recuerdo
Rechazando mis palabras, tachadas de cumplidos,
Que no fueron si no veras
Pues cual síndrome de Stendhal
Ante ti todas mis fuerzas flaquean
Porque eres, a mis ojos, arte