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No caerán en esta noche escandalosa
Al suelo que pisas, mal cabrón,
Mi voz ni mi hambre de pecados propios y ajenos
Si no que más alto alzaré el vuelo
Con las alas que arranqué a mi espalda en la fosa
En la que intentaste hundirme hasta el pulmón
Y no será hoy que quedes libre del veneno
Ni de que, tras quemar tu mundo entero te devuelva al puto suelo
Llora proclamando humildad entre perlas
Finge que es sangre el terciopelo que te abraza
Que son santas las rameras que te cantan
Que son puros los bastardos que te alaban
Pero hazlo en silencio y guarda para mí tu vera voz
Que sea tu agonía cierta y la única verdad que de tu sucia boca salga
Que todos los que oigan tu lamento pierdan al momento la fe que les impones
Y grita mi maldito nombre al frío viento que a tu hálito, como yo a tu garganta, corte

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