Troqué, años ha,
La sangre de mis venas por imperecedera tinta
Tinta en cada línea
Tinta en cada trazo
Tinta en cada hálito de vida que se escapa
Tinta en cada lágrima que cae de mis manos, negada a mis ojos
Pues
Escasa y ponzoñosa la primera,
Y tan negra como la última,
Derramo ahora cada gota a mi antojo
O eso intento
Callé, tiempo atrás,
El sollozo
El sentir
Admitir debilidades que no había
Y fingir la fuerza que nunca fue mía
Y suprimí de la existencia mi presencia
Y convertí en armadura mi apariencia
Para que nunca nadie viese
Que hace mucho que vivo muerto
Que he olvidado quién podría recordarme
Que mi tiempo acaba eternamente

No hay comentarios:
Publicar un comentario