Quiébrase un cristal y sus esquirlas
tintinean en derredor
cual campanillas
aferradas a una ventana,
mecidas por una suave brisa de verano.
Tórnase la brisa en céfiro iracundo
que sopla, empuja, aúlla y quema y
¡No! No es ya céfiro.
Cáustico siroco abrasa ahora mi camino hacia…
¿Dónde estoy?
Ante unos ojos olvidados que se abren quizá por primera vez,
nace un mundo
que no conozco,
que no entiendo,
y al que caigo
sin saber desde dónde.
No sé gritar, lo admito
y desconozco si he aprendido bien a respirar
pero puedo contemplar y, ¡oh! Eso hago.
Observo mientras caigo,
caigo observando
y veo caer más…
¿más qué?
Conmigo caen otros,
pero no como yo,
tienen nombres de cosas…
¡No! SON cosas;
junto a mi caen,
hacia ese mundo,
Conceptos.
Cae a mi lado el viento, más allá el calor nos adelanta
y muy por delante
o por debajo
la realidad va en cabeza y de cabeza hacia…
¡oh! Ahí va la gravedad, parece que no quiere esperar
¿esperar a qué?
No importa quién llegue antes, el mundo,
ese mundo,
no está completo.
Le falta… nosotros.
sea lo que sea que somos.
¿Somos? ¿A quién me refiero?
¿quién está…?
¡TÚ!
No es posible, no puedes existir aquí, yo…
¿Es eso?
¿He causado tu existencia simplemente siendo?
Si es así, ese mundo al que caigo no durará
a no ser que la muerte nos espere abajo
o la vida tarde más en llegar.
Si tan solo pudiéramos pasar de largo
o arder hasta el olvido,
aunque tuviera que volver a encerrarme contigo durante otra infinidad.
No lo sé,
pero,
si no hallare solución,
este mundo que no entiendo tornaríase en algo cognoscible y
tú
y junto a ti, yo
lo aniquilaríamos.
No quiero volver a hacerlo.
Will