(...)
-¿Desde cuándo?
-Pues diría que hace aproximadamente un año. No soy muy de fijarme en las fechas.
-¿Lleva un año con eso así? ¿Cómo se las ha arreglado para hacer una vida normal?
-Bueno, normal normal... yo no diría tanto. ¿Sabe? Cuando uno se aleja del bullicio, de las calles saturadas, los edificios gigantes y está un par de meses en el campo, se olvida de todo.
-Eso está muy bien, pero estas prótesis necesitan un mantenimiento y si me dice que lleva un año sin pasar por la ciudad no quiero ni imaginarme de cuándo es ese trasto. ¿Qué modelo es, si no es mucha impertinencia?
-Es un X-6
-¿En serio? Pero si hace dos semanas que presentaron la gama TAU, los X-6 apenas se comercializaron durante tres meses por…
-Sí, ya, costaba fabricar los repuests, ¿Qué me va a contar? Tiraban como mulas, pero el entramado de piezas minúsculas era un infierno. Entre usted y yo, doctora, llevar un X-6 era igual a que nadie me tosiera, pero ahora mismo me jode bastante. Si no se me presentan quehaceres que lo necesiten, ni me lo pongo. He aprendido a apañármelas con una sola mano para casi todo. No entiendo cómo puede ser a la vez una pieza de ingeniería, ¡qué digo, de orfebrería! Y a la vez una mierda como no hay otra igual.
-Supongo que está al tanto de que puede renovar y actualizar sus prótesis sin coste alguno.
-Sí, ya. Doctora, sólo llevo un año fuera, no he tenido tiempo de volverme un ermitaño loco. Vine aquí para desconectar de todo, para ser olvidado, no para olvidar. Además, no soy tan viejo, el tratado “post-hum” ya existía cuando yo nací.
-¿Y por qué no quiere renovarlo? Si tanto problema le causa ese modelo viejo y puede tener uno nuevo totalmente gratis, ¿por qué no? Además, tengo entendido que es usted zurdo, ¿por qué se obliga a manejar su mano torpe?
-Tengo tantas ganas de pisar una ciudad como de estornudar bajo el agua. Dígame, ¿huele eso?
-No sé a qué se refiere, yo no huelo nada.
-Exacto. Aquí no está ese olor. Cuando uno crece entre todo ese ajetreo no se da cuenta. El olor del combustible, del humo de las fundiciones, del plástico recalentado de tanto cable por todas partes. Incluso aunque cada vez tengan más de máquina, las personas también huelen. más d lo que creen. Y bastante peor de lo que cabría esperar del mundo civilizado. Y del ruido ni hablemos.
-No, mejor no. Eso no me hace falta preguntar para entenderlo. Si le parece bien, la próxima vez traeré conmigo a un colega que estará como loco por echarle un ojo a su brazo y quizá pueda hacerle algún ajuste.
-Por supuesto. Total, peor no creo que pueda dejarlo… pero dígame ¿A qué ha venido en realidad? Agradezco su oferta, pero no me trago que haya venido sólo para preguntarme cosas y ser amable.
-Bueno, en realidad sí que he venido a preguntarle algo.
-Usted dirá.
-Dígame, ¿Por qué dejó de asesinar?
(…)
