que se cierra una vez másy me envuelve con las voces
de los que no saben respirar.
Estoy ya harto
de contar las mil estrellas
que veo desde la terraza
cuando el frío me atenaza
y en mi carne dejan huellas
los recuerdos como esparto.
Quiero oír gritos
de pánico y congoja
como antaño sucedía
cada vez que yo escribía
y dejaba así, sin hojas,
a de tu alma sus arbolitos.
Anhelo quemarlo todo
reducir todo a cenizas
a la vez que siento el hielo
y veo cómo me congelo
y me rompo, me hago trizas
mientras, riendo, al mundo jodo.