lunes, 11 de marzo de 2013

Al buscar la palabra "amiga" en mi diccionario,
aparece tu nombre. Gracias Laura.
Tal día como hoy, hace un cuarto de siglo, naciste.
Hoy yo te escribo unas palabras intentando decirte cuánto me alegro por ello y por haberte conocido. No han sido muchos años, pero en poco tiempo me has demostrado que tu amistad no se mide por el tiempo.
Recuerdo que nos conocimos en circunstancias tan extrañas como extraños éramos en aquél entonces. Aun hoy me resultas extraña y yo espero no dejar de serlo completamente. Menudo aburrimiento sería, ¿no?
En poco tiempo te has convertido en mi mejor amiga y has hecho por mi cosas que jamás creí que una persona pudiera hacer por otra. Has escuchado mis alegrías y mis penas, me has ayudado a ponerme en pie cuando me he caído, incluso pude estar junto a quien amaba gracias a ti.
Por mi parte, sé que no siempre he sabido devolverte tu dedicación, tu cariño y tus buenas intenciones. Muchas veces me porté como un imbécil y te hice daño, hasta dejé de hablarte en varias ocasiones… pero por suerte para mi y pese a mis MUCHAS equivocaciones, pudiste ver algo lo bastante bueno como para darme la oportunidad de ver ya no solamente mi tremendo error, si no que por mi mismo me diera cuenta de la persona que eres y del bien que me hacía y hace que formes parte de mi vida.
Últimamente pasan muchas cosas en tu vida que te ponen a prueba y veo cómo las superas una a una. Parte de mi te envidia por tu resolución, pero otra parte (la mayor parte, de hecho) te admira. Me siento muy orgulloso de ti, de la persona que eres y la magnífica persona que, sin duda, llegarás a ser. Quizá por eso, el día de tu graduación, me sentí privilegiado de poder entregarte tu título. Cierto que no como parte de la ceremonia, pero para mi, el hecho de que la primera vez que tuvieras el título de tu carrera fuese por habértelo dado yo, es un recuerdo imborrable. No te hice enfermera, pero en ese momento fue lo más parecido. Me sentí y me siento todavía afortunado por ese gesto, por pequeño que fuese, por insignificante que parezca, por mucho que solamente se trate de haberte entregado un trozo de papel… pero solamente yo puedo decir que te di ese trozo de papel.
No puedo decirte lo mucho que te quiero, lo mucho que agradezco tu amistad, tu compañía incluso en la distancia. Siempre has estado para apoyarme y, a diferencia de otros que dicen ser amigos, tú lo demuestras en los momentos en los que me dices lo que necesito, no lo que quiero oir. Poca gente puede presumir de haberme abofeteado como tú en su día y de que yo admitiese que, además, te quedases corta. Siempre has mantenido tus principios y nunca me has traicionado. Más aún, has sabido darme la mezcla adecuada de apoyo y crítica constructiva… aunque a veces la sutileza no te acompañase. Aún me duelen algunas collejas pero no tanto por el golpe si no por pensar en que de verdad tuve que hacer o decir algo muy malo para que reaccionases así precisamente tú. Y es que siempre te lo he dicho, tienes un corazón que no te cabe en el pecho.
Gracias, Laura. Es cuanto puedo decir. Por todo. Por el tiempo, por tu paciencia, por tu compañía, por tus consejos, por tu cariño, por tu respeto, por tu ayuda, por esa mano que siempre me ha ayudado a levantarme. Gracias porque, al conocerte, el día de hoy me dibuja una sonrisa.
Hoy tú celebras tu cumpleaños y yo celebro que llegase al mundo la que, por derecho propio, se ha convertido en mi mejor amiga.
Por muchos años más.
Feliz cumpleaños Laura.

1 comentario:

Asayra Wandered dijo...

Suelo leer todas tus entradas y nunca te comento nada, pero esta entrada me ha emocionado y solo puedo decir GRACIAS y espero estar ahí mucho tiempo más, es un placer ser tu amiga