miércoles, 13 de febrero de 2013

Unsichtbar

Y es así. Simple y llanamente y aunque podría dar “mis” razones, no comprendo “las” razones, las que son al margen de mi punto de vista, las que son sin mi intervención, “das ding an sich” en lugar de “das ding für mich”. Lo que es, no lo que me planteo que es…
La verdad, ni idea. Solamente sé que te veo al menos un par de veces al día. Que cada vez que te veo, te miro a los ojos directamente y noto cómo esos ojos brillantes y preciosos pasan a través de mí, me atraviesan como si fuese un cristal que se hace pedazos cada vez que te veo y compruebo que aun estando, eres tú quien no me ve. Quizá si te dijese algo… pero, ¿qué? Me aterra lo que puedas responder si decidieses hacerlo, no podría con tu indiferencia o con un silencio atronador sabiendo perfectamente que me has oído y decides ignorarme. Demasiadas preguntas, ni una sola respuesta y de nuevo, solo puedo hacer lo mismo de cada día: mirar esos ojos y esperar. Esperar que no me atraviesen, que dejen de otear el vacío que se extiende a mis espaldas y se percaten de que estoy ahí, aquí, mirando e intentando decirte… decirte mil cosas. No sabría por dónde empezar, son tantas ideas y tantas las preguntas que quizá sería robarte demasiado tiempo, más al menos del que quisieras concederme. Debería tal vez ordenar mis preguntas mas no encuentro forma de saber si una es más importante que otra, si esta otra te hará reír o si la cuarta te incomodaría o te haría arquear una ceja preguntándote en tu fuero interno si soy así de tonto o si son simplemente los nervios inherentes a tener delante a quien me quita el sueño y cuyos ojos me hacen plantearme si realmente es el sol el que ilumina este mundo. 
No sé gran cosa, solamente que mañana te veré y que aunque haya quien diga que no has cambiado de ayer para hoy, te veré más bonita, más mágica y tus ojos serán más brillantes, más profundos y misteriosos, tu sonrisa se me antojará más dulce y tu voz, si alcanzo a escucharla de nuevo, se reafirmará como mi canción favorita… lo que no sé es si mañana tú me verás a mi, si tus ojos dejarán de atravesar cada fibra de mi ser como si no estuviese ahí, delante de ti, esperando un simple “Hola” que me alegre el día. 

No sé si mañana dejaré de ser invisible para ti, pero sé que mañana, cuando vuelvas a aparecer, tendré más ganas de dejar que te me acerques… y eso me da casi tanto miedo como la idea de que no llegues a verme.

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