De un inquieto colibrí
Que busca el néctar
De un clavel altivo
Que calla su tristeza.
Latía mi pecho hueco y frío
Por la voz que me atormenta
Cada noche cuando entra
En mis sueños y está exenta
De luchar con algo, algo que no es mío.
Latía el pecho pero nada bajo él
Pues lo había entregado ya
Cierto día del año aquel
En que, como inquieto colibrí
Conocí tus besos, besos de miel.

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