sábado, 16 de febrero de 2013

Ändra


Hoy me siento diferente, hoy me veo diferente. Me oigo hablar y es diferente, pienso y hablo diferente y hasta ando diferente. Hoy soy diferente.
En mi esencia duradera algo ha dado un vuelco, no sabría con certeza qué es ni hacia dónde ha virado, pero noto dentro el cambio y fuera otros empiezan también a verlo. Al margen de mi aspecto y de haber crecido un centímetro, hay algo que empieza a brotar y no sabría definir y que, quienes lo presencian, no saben explicarme.
Solamente acierto a decir que este cambio, sea lo que sea, hace que me sienta capaz de decir que te hablaría. No sé de qué y quizá mañana no vea lógica a estas líneas, pero hoy, ahora, aquí, si pudiera, te hablaría.
Y si quieres darte por aludida, hazlo, te escribo a ti para no tener que escribirte y poder hablarte. Hablarte de quién soy, de lo que veo cuando te miro y de mis metas en la vida. Hablarte de mi futuro, sí, pero también del pasado que me ha traído hasta este momento y que, sin embargo, ya no dice nada porque, como dijo Hume “Experiencias pasadas no predicen el futuro”. Hablarte de que soy ahora una página en blanco que ha pasado por incontables borrones, que se ha rasgado muchas veces y que a punto estuvo de caer a la papelera como tantas otras. Hablarte de que mi historia la escribo en presente y, a veces, en futuro y que para ello he tenido que reencontrarme con el pasado de formas que volverían loco a cualquiera. Y quizá esté loco por querer hablarte. Porque no me conoces.
Y aun así te hablaría. Te hablaría de mis sueños y mis pesadillas. De mis sonrisas pero también de unas lágrimas que por error escondí y acabaron por salir y quemarme la piel, furiosas por haberlas encerrado. Te hablaría de todas las historias que comencé a escribir y nunca terminé porque la inspiración me daba la idea, nadie el apoyo. Te hablaría de las canciones que compuse y a las que nunca supe poner música y cómo, frustrado y avergonzado por mi ignorancia melódica, quemé letras que nunca fueron mías. Yo solo las plasmé en el papel, su dueña fue mi musa. Te hablaría de cómo me embelesan esos ojos tuyos. Te hablaría de los libros que leí y de los que ahora leo. Te hablaría de canciones que hablan de ti. Te hablaría de cuanto nunca he hablado con nadie y te hablaría de una llave. Te hablaría de un cerrojo y una puerta tras la cual se esconde lo que nunca nadie ha visto. Hay quien no ha querido, hay a quien no he dejado. Te hablaría de mi mundo y de lo que he descubierto no ha mucho y quizá, hablando, comprendiese lo que otrora no podía.
Lo pienso y, a decir verdad, te hablaría de un antes y un después. Pero sobre todo de un ahora pues, como dijo B. Ford “Past is gone, now is all there is”. Aunque no todo el pasado se va. Por suerte he aprendido de mi pasado lo suficiente para poder ver dónde estoy y poder ver también a dónde quiero llegar. Pero lo mejor es que en este caminar me he percatado de que no soy quien creía ser, quien quería creer que era, quien mostraba. Te hablaría, por tanto, de quién soy en realidad, del verdadero motivo por el que estoy aquí, de mi cometido en esta vida. ¡Ah, sí! Te hablaría de mis raíces, de las páginas perdidas de mi historia y de las que ya están escritas pese a no haber llegado. Te hablaría de recuerdos que aun no sé si fueron sueños y de sueños que aún recuerdo y te hablaría del futuro que ahora me atrevo a soñar y comienzo a construir. Te hablaría, con un buen té caliente, de por qué te hablo de estas cosas, de por qué hablo tanto de tus ojos y dónde y cuándo escuché tu voz. Te hablaría de cuanto sé y quiero saber de ti y de cuanto quisieras tú saber de mí. Te hablaría en serio y en broma, entre susurros y sonrisas por hablarte. Te hablaría despacio, agitado por los nervios, con franqueza, con respeto, con cariño y hasta en verso.
Hoy estoy así, y de veras que lo haría, por las malas he aprendido a no mentir.
Por eso si tan sólo supiera que TÚ me escucharías, hoy, yo te hablaría.
Hoy te amaría.

No hay comentarios: