jueves, 5 de enero de 2017

Nemo


He aquí al que ahora habla
Que esgrime pluma y vierte tinta de su sangre
He aquí que en el yermo de entre líneas busco
Un pasado que detiene el futuro que mi presente no alcanza
He aquí que hoja tras hoja se escapa
Escurridizo y temeroso
De lo que con él en mis manos puedo hacer
Y razones ha
Pues más de tres milenios he aguardado ya y lo que me fue prometido jamás fue cumplido. Tres mil años e incontables nombres y aun así, jamás conocí el mío.
Soy aquél sin nombre. No me guía un corazón honesto
Ni me mostraré al mundo al alcanzarlo pues podré entonces ver la línea del horizonte donde este mundo y el siguiente se entrelazan.
Y al alba cruzaré. Tras tanto tiempo aguardando. Los otros corearán mi nombre y me recibirán en mi lugar. Tomaré asiento junto a mis semejantes y estaremos todos.
Crearemos paraísos que tornaremos en infiernos y volveremos a moldear como utopías. Vida y Muerte serán una y lo mismo en un continuo ciclo de infinita perfección.
Y yo ya nunca volveré a ser recordado con este nombre pues el mío me hará al igual que yo le hice antes de olvidarnos uno del otro.
Y mi nombre será el que sueñes antes de despertar sin saber qué oprime tu pecho ni por qué temes que algo pasará. Y así será.
Seré yo. Después de tres mil años se oirá mi nombre.
Preparad vuestras almas, el viaje va a comenzar.

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