Existe, o eso cuentan,
Un tiempo
Una cadencia
Un ritmo inherente a cada ser, a cada alma y cada cuerpo que vive, respira, observa y piensa. Un orden en que cada paso se da y no se sabe a dónde llevará. Quizá hacia adelante, quizá hacia atrás.
Quizá nos haga caer y no podamos nunca alzar
La mirada hacia el camino y nos hayamos de quedar
Quietos
Tan sólo un poco más.
No hay en lugar alguno otro pulso igual que el que cada uno posee y que busca sin cesar el lugar que ha de ser suyo. El lugar llamado hogar. Un latido atronador o quizá un leve susurro. Quizá e exprese en verso, tal vez ni sepa hablar. Con palabras o con gestos, quién sabe si mudo en realidad. No importa la manera ni cuánto tarde pues se oirá
El sonido inconfundible de la música que, al regresar, deja ver como el cristal
Que no existen dos iguales y que sólo hay un hogar, donde un ritmo a medias se llega a completar.
Baila conmigo y jamás guardes silencio

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