jueves, 9 de mayo de 2013

Pre-op attempt #2


Hoy, un dia en el que debiera estar en otros menesteres más oníricos por mi parte y más quirúrgicos por parte de otros, sigo aquí. En apenas una hora, se llevará a cabo la prueba en cuestión, esa que cada vez que es mencionada lleva un nombre distinto y ya no se sbae si es un TAC, una resonancia o si tendré que mantener el equilibrio sobre una oliva y un palillo. La cuestión es que hoy escribo de un modo algo más ortopédico ya que han decidido que, a pesar de que ahora no se sabe a ciencia cierta si pasaré por quirófano o no, debían colocarme una vía central para la anestesia. Sí, esa que ahora no sabemos si tendrá que llegar. Así que, por si acaso, como esto no duele ni estresa, vamos a bajar a UCI donde un montón de gente empieza a ponerse batas y mascarillas y, por mi tranquilidad, me cubren el brazo y la cara para evitar manchas y, de paso, qu eno vea la carnicería que van a llevar a cabo. En un ataque de previsión (y una altísima dosis de nerviosismo y pánico) solicito sedación para facilitar el proceso tanto a ellos como a mi. Por supuesto, ni caso. Primer intento y un dolor horrible con la que, si no me equivoco, es la aguja más gruesa con la que me he enfrentado en mi vida. Los nervios y el dolor me hacen gritar y lo único que se les ocurre decir es que no es posible que lo esté notando... sin embargo se dan cuenta de que lo noto cuando miran y ven que los músculos están tensos y la aguja no puede hacer su trabajo, no puede avanzar. Les replico que por eso solicité sedación. De nuevo, como el que oye llover. Tras unos instantes intentando recuperar el aliento y sin previo aviso, un segundo pinchazo a traición. Mismo resultado. Parece ser que voy a necesitar que me seden un poco. Jamás s eme habría ocurrido una idea tan genial, es mi pensamiento mientras miro a la doctora deseandole que nunca la ignoren a ella en un momento así. Tercer intento. Dolor, nervios, mareo, hiperventilación, musculación tensa, la aguja no avanza y, como sorpresa, un ruido que no sabría describir y una oleada de calor repentina en el brazo, resbalando por mi costado, por mi pierna y un par de voces alarmadas pidiendo apósitos mientras veo cómo varios pares de manos enguantadas vienen y van intentando contener la sangre que había empezado a salir a borbotones, mezcla de la presión de mis propios músculos que intentaban expulsar la aguja y de la perforación que ésta parece haber provocado en su intento de cumplir su desagradable misión... parece que lo de la sedación era un farol, un placebo verbal porque aunque vi una jeringa cargada (podía ser perfectamente agua, a saber) no estoy seguro de que la hayan utilizado. Creo que el dolor me hace perder el conocimiento o algo así, pero, de repente, siento cómo algo se arrastra por mi brazo, lo noto ahora bajo mi clavícula derecha, sigue avanzando, noto cómo me cruza el pecho y de repente se detiene. Ya es oficial: tengo un tubo de plástico que se me clava en la vena y se ha ido abriendo camino arrastrándose hasta la aurícula. Radiografía para comprobar que todo está en orden y, de fondo, oigo decir que todavía podrían empujarla un poco más. Deben haberme visto algo en la mirada para decidir dejarlo así.

Vuelvo a la habitación y me encuentro de nuevo postrado en la cama. Esta vez, ambos brazos mermados y aunque puedo realizar movimientos con cierta libertad, el dolor llega cuando menos lo espero y me acecha recordándome que puede venir en cualquier momento. Por eso, ahora mismo, escribir esto resulta doloroso y lento. Sumamente lento. Por eso intentaré aprovechar las pocas horas de conexión que mi padre ha tenido a bien facilitarme en un intento por aliviar el aburrimiento y la desesperación de estar aquí, así, ahora y por este motivo.

Al margen de las consideraciones físicas que pueda hacer, lo que me trae de cabeza es, precisa y redundantemente, lo que me pasa por la cabeza. Intentaré no desvariar mucho mientras espero los resultados de la prueba de la que acabo de volver.

No parece que vayan a llegar hoy y empieza a ser bastante molesto que dispongan de mis días como si no fuesen míos. Teniendo en cuenta las cuenta de los mismos, creo que debería tener algo más de voz en cómo emplearlos, pero parece que cuando uno se convierte en paciente de uno hospital, pasa a ser además propiedad de éste durante su estancia, lo cual me deja con un humor amargo que creo que es mejor no plasmar aquí.

Tal vez mañana haya novedades pero no sé si tendré posibilidades de escribirlas. Lucky you!

No hay comentarios: