Si soy completamente sincero, desde que tengo memoria siempre ha
habido una parte de mi que no terminaba de encajar en mi “familia”,
ya no por el hecho de ser tan distinto a ellos físicamente, que
también, si no más bien era una sensación, una especie de
cosquilleo bajo la piel que no sabría explicar y que jamás podía
prever, aparecía sin más y me hacía sentir fuera de lugar, como
una nota discordante en un compás que, de otra manera, podría haber
sonado distinto, mejor. Me hacía sentir como cuando, al piano, los
dedos se deslizan suavemente sobre las teclas y todo va bien hasta
que de repente, sin verlo venir, esa yema traviesa de un meñique
inquieto se resbala apenas un milímetro sobre la tecla siguiente, a
destiempo, y la pieza queda “herida” aunque se intente continuar
como si nada. Tras tanto tiempo, ponerle nombre, o más bien causa a
esa sensación me resulta harto extraño, mas no del todo inverosímil
habida cuenta de que, desde siempre, esa misma sensación me hizo
plantearme esa posibilidad. Curioso, no obstante que mis “padres”
hayan esperado hasta ahora para decírmelo, sobre todo porque, de
pequeño, recuerdo que les preguntaba abiertamente si era, por
casualidad, posible.Por lo que tengo entendido, mis padres (sin comillas) son (o eran) una pareja de estadounidenses, Richard y Mary Jane Stevenson. Ahora va a resultar que cuando me confundían con un turista americano no iban desencaminados del todo. Por lo visto, mi padre era periodista y escribía en un periódico local mientras que mi madre era abogada. Según me han contado, un día, a los pocos meses de nacer yo, mi padre fue a cubrir una noticia sobre un incendio en una planta de reciclaje y se produjo un accidente que hizo explotar uno de los camiones de bomberos y mi padre murió por las graves quemaduras. Mi madre en aquél momento había viajado a España conmigo para darme a conocer a mis abuelos y, durante su estancia, se enteró de lo que había ocurrido. Se quedó tan trastornada que me dio en adopción y se suicidó.
No puedo decir que esté consternado, al fin y al cabo, no tengo recuerdos sobre ellos, pero sí me pregunto por qué ciertas cosas se hicieron como se hicieron. Me pregunto por qué ahora, después de tantos años, me hacen saber todo esto. Me pregunto si habría sido mejor saberlo antes, o no saberlo nunca. Me pregunto si el rechazo que he sentido siempre por parte de esta familia se debe a cómo actuó mi madre o si es simplemente porque no soy realmente “uno de ellos”... pero me pregunto sobre todo qué es una familia y ahora que sé un poco más de dónde vengo, me pregunto si yo, la persona que soy ahora, mi forma de ver las cosas, habría sido la misma o habría cambiado por completo si hubiese crecido allá en Virginia. Me pregunto cómo eran Richard y Mary Jane, si me pusieron mi nombre por alguna razón, si querían que tuviera hermanos, si me habrían llevado a pescar los domingos, si habrían sido, en resumen, los padres de las típicas series norteamericanas que parece que todo lo saben y todo lo pueden y siempre están para apoyara sus hijos cuando los necesitan. Me pregunto, simplemente, si me querrían ahora si estuvieran vivos.
Ahora mismo estoy algo perdido, desorientado y no estoy seguro de lo que debería hacer. Por un lado pienso que quizá sería correcto intentar contactar con los familiares de mis verdaderos padres, quizá alguno tuviera hermanos o mis abuelos sigan vivos. Por otro lado, sin embargo, no sé si sería buena idea. Quiero decir que la muerte de mis padres y mi entrega en adopción no serían cosas que pasasen precisamente desapercibidas para estas personas, sabían de mi existencia en mayor o menor medida y, sin embargo, nunca han intentado encontrarme o contactar conmigo...¿O sí? Tal vez sea otra de las cosas que mi “padre” ha hecho, la posibilidad de que la familia Stevenson haya intentado ponerse en contacto conmigo y él lo haya impedido. Hace tiempo habría pensado que mi “padre” no sería capaz de hacer algo así, pero desde hace unos meses, he descubierto que lleva mintiendo en más cosas de las que tengo ganas de enumerar. Si ha sido capaz de ocultarme que ni siquiera era mi verdadero padre, ya no sé qué más cosas puede haberme ocultado o haber manipulado para que yo siguiera viviendo en ése engaño por razones que quizá ni él mismo recuerde.
Perdonadme, estoy algo raro, pero llevo todo el día mirándome al espejo y añadiendo ese apellido a mi nombre y aun no me acostumbro a la idea de que ése sea yo. Sin embargo es extraño, pero saber que no soy “uno de ellos” me ha removido algo dentro que no sabría explicar. Sólo sé que, sin saber por qué, se me ha escapado una sonrisa.
No sé quién soy... pero sé un poco más de quién no soy.
Pensaréis que debo ser idiota por sonreír... pero quizá sea parte de quien soy.
Quizá, simplemente, sea cosa de familia.
1 comentario:
En un universo paralelo esa historia es real, porque tienes una pinta de americano... :-P, pero bueno yo me quedo con el Rhobert original, no te cambio por nada del mundo, te quiero cariño eres el mejor!!!
Publicar un comentario