viernes, 6 de septiembre de 2013

Först Betänkande

Hubo una vez una persona que me dijo que, si me lo proponía, podía cambiar el mundo con mis palabras, que tenía dentro “algo” capaz de remover conciencias y poner en marcha algo imparable y que incluso podría causar que nada volviese a ser igual.
Just... THINK!
A día de hoy, esa persona ya no existe y no sé si pensaría lo mismo dadas las circunstancias... pero confieso que me sorprende el hecho de que no me importa. Desde hace unos días, llevo dando vueltas a lo que es un hecho obvio en mi vida y no es más que el que las palabras siempre han formado parte de mi vida, desde mucho antes de lo que yo mismo esperaba. Tal vez por eso escogí una carrera de letras (vale, también porque descubrí que no me abstraigo lo suficiente como para programar en JAVA) y más concretamente, el inglés. Sí, ese temido, odiado y sin embargo necesario idioma del que todos hemos oído hablar y pocos tienen un conocimiento más allá del “Good morning, my tailor is rich” y otras perlitas para el aprobado justito o incluso algún adorno para raspar unas décimas “For if the flies”. Aviso que no pretendo criticar a quienes no dominan este idioma porque no es mi intención y, si quisiera hacerlo, no tendría problema en hacerlo directamente cara a cara. Sin ir más lejos, yo empecé mi experiencia algosajona suspendiendo bajo la estricta mirada de una profesora que me decía en un perfecto catalán (que no citaré textualmente para quienes no conozcan la lengua de grandes como Dalí o Montserrat Caballé) que no aprendería inglés jamás. Por si acaso se me ocurría aprobar, ella buscaba cualquier forma para recordarme que los idiomas no eran lo mío. Hoy puedo decir que hablo cuatro idiomas, sigo peleando con el quinto, comprendo bastante bien un sexto y tengo nociones de un séptimo y un octavo a los que dedicaré más tiempo cuando decida si el noveno será el que me gusta o el práctico... y bueno, no cuento las palabras que me invento ni mi habilidad natural para la lengua de Mordor y el chiquitistaní de Barbate (JARL).
Si he de ponerme un poco serio, empero, es porque me doy cuenta de los no pocos giros y tumbos que ha dado mi vida desde ese primer encontronazo con el mundo de los idiomas hasta ahora. Han sido muchas las cosas a las que quise dedicarme y, la verdad, pienso que de no haber sido por aquella zorra... profesora que se empeñó en desanimarme, podría haber acabado haciendo la carrera de biología, que es lo que quise desde que descubrí lo que era, y en vez de escribir esto, podría estar riéndome desde una azotea contemplando cómo una bandada de criaturas mitad araña mitad somormujo sembrando el terror mientras Theodore, mi pato mayordomo, me comenta cómo van mis inversiones y dispara a un par de taxistas. Por ejemplo. En vez de eso (aunque puede que también llegue si os portáis bien) decidí tomar la vía de las letras y no, no me arrepiento. He descubierto cosas que ni siquiera sabía que existían en forma de grandes obras de autores que conocía tan sólo de oídas, he tenido ocasión de conocer las raíces del pensamiento de lugares tan lejanos que aparecen más en los sueños que en los mapas y me he dado cuenta de que dentro de poco, cuando acabe la carrera, querré volcar todo eso en otras personas y, quizá, abrir algunos pares de ojos ayudando a descubrir lo que yo he ido desentrañando en mi paso por este mundo de vidas y sueños plasmados en tinta.

Hoy me alegro de haber escogido este camino y quizá por eso me duele más tener que enfrentarme a ciertas cosas para salir adelante, pero se trata de mi vida, de cómo mi pasado me ha llevado al presente en el que estoy construyendo mi futuro. Nadie puede hacerlo por mi y nadie va a vivir por mi. Miro alrededor y me doy cuenta de que, en esto, algo ha cambiado, que ya no cuento con quienes decían que siempre me apoyarían y me pregunto si de verdad lo hicieron alguna vez o si, en el fondo, esperaban que fracasara o me rindiese para reprochármelo eternamente. Tampoco me importa porque ya lo he decidido. Cuando acabe, seré un cabronazo buen profesor que joderá vivos inspirará a sus alumnos y cuando mire atrás recordaré que alguien una vez me dijo que podía cambiar el mundo y me daré cuenta de que ni recordaré quién me dijo eso, pero me dará igual porque habré cambiado la vida de una persona y, como todo gran cambio, se empieza por un primer paso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Por esta entrada has de presentarte ante mí a la mayor brevedad posible para darte un abrazo. O dos.
No acepto un no por respuesta.

Attm:
Lenteja.