No dejes que nada impida
Tu avance
Clava tu tacón a cada paso y mira
Siempre al frente, adelante hasta que duela
Y que la duda, el temor y la sospecha
Enmudezcan en la distancia
No permitas una lágrima a tus ojos
Ni afrenta alguna que trémula deje tu sonrisa
Que no haya quien pueda ver resquicio
Y sea tu coraza sobre otra coraza forjada
Y de cuyo claustro seas dueña y protectora
No des nunca oportunidad
Nunca has de cuestionar
El destino que elegiste yo ya lo sé
Así que haz sitio para tragar saliva
Cuando despiertes y del nudo de tu garganta escape
“¡Me equivoqué!”

No hay comentarios:
Publicar un comentario