jueves, 16 de junio de 2016

Fryst blóð


Ven, escucha, observa
Este mundo que hoy te ofrendo
Tuyo, mío… nuestro
Toma mi mano, no temas
Al caminar sobre la sangre que baña
Este mundo de hielo negro
En que ambos, soberanos,
Gobernamos implacables,
Victoriosos tras batallas
Vencedores de incontables
Enemigos derrotados
Cuyos cuerpos apilados
Cimentaron nuestro reino y
Cuyas almas plañideras
Ornan ahora cual pendones
Los inmensos torreones
Del palacio que habitamos
Fortaleza eterna de cristal
Donde no existe ya el tiempo
En que reina un cálido silencio
Por tu risa tan sólo roto
Acude a este paraíso salvaje
Que ahora te presento
En que la noche dura días
Y la eternidad sólo un momento
Y a tu lado recupero
La esencia que no debió dormir
Y de nuevo puedo asir
De mi arma el puño,
De tu cuerpo la cintura
Y de nuevo mi montura engalanar
Y sin miedo a por sus vidas cabalgar
Sus almas sin duda segar
Y con su sangre,
Amada mía,
Nuestro jardín de rosas regar
Pues en vida y muerte, juntos,
Moldearemos este mundo que hoy te ofrendo.

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