miércoles, 16 de marzo de 2016

Interlude in b(each) minor

Aquella noche la luna estaba a medio terminar y las pocas nubes que había se dedicaban a cruzar de vez en cuando
Y taparla
Como intentando que la poca luz que daba se extinguiese
Y aun así
Verte era sencillo porque tú misma brillabas
Brilló tu sonrisa
Tu mirada
Y refulgía aquel vestido blanco como fuego de otro mundo
Como agua de otros tiempos ondeaba sobre tu piel
Y como un suave y fantasmal viento te envolvía haciendo que no fuese posible distinguirte de un sueño
Y por eso me acerqué
Y te rocé
Incrédulo
Inseguro de tu existencia hasta que mi mano alcanzó tu hombro y me miraste
Y tus ojos me atravesaron como si la vida misma me disparase a bocajarro y, del mismo modo, me salté un latido al morir por un instante de plena euforia al saberte allí
Tangible y pese a ello etérea e irreal
Como una visión de una mente delirante
Pues delirio fuiste y delirio eres para este observador que, empero, pudo alcanzarte y sentir tu piel
De seda
De cálida frialdad y adictiva sensación
Fue tu desafío, tu sonrisa desafiante y tus ojos entrecerrados
Tu fingida huida
Tu risa de música endiablada que taladra mi mente y no me deja pensar en nada salvo en sellar tus labios y saborear
Tu risa
Esa risa
Demente y celestial
Que me lleva al cielo mientras toma el desvío al infierno
Al purgatorio de tu cintura
Al limbo de tus caderas que castigan a mis manos encadenándolas a tu piel de porcelana y espinas
Y al acercarme a ti
Al acercarte a mí
Y no quedar entre los dos lugar siquiera para una brisa
Sentí el agua fría
Negra
Y la costa ya lejana
Las luces apenas visibles
Y seguimos caminando sobre las olas
Dejando atrás el mundo
Tus sandalias en la mano
Y tu vestido blanco
Lejos
Alzando el vuelo

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