Breve, intenso, pasajero, sin duda, solamente un día.
Nada nuevo bajo el sol, quizá alguien más, quizá alguien menos.
Entropía por doquier que ya no busco controlar, demasiado para mi solo.
Mi sorpresa fue mayúscula, no sé aún cómo ha pasado ni por qué.
Incipiente era aun el alba y he despertado con tu nombre en mis labios.
Nada nuevo, nada inesperado y aun así, la sensación, distinta… familiar.
Aquellas palabras que rezaba, han sido hoy, sin más, así como suena, mágicas.
En este caos, nubes blancas en tropel, cielo azul, un albor tímido.
Día de silencio, de reflexiones entre ecos, de reflejos en un charco.
Hoy, sin más, así como suena, un día cualquiera.
Hoy, sin más, me he vuelto a enamorar.
Saludando a este latido como a un viejo conocido, algo ha cobrado sentido.
Incluso ahora, al mirar atrás, veo que hay más de lo que había percibido.
Encuentro palabras que no supe asimilar en silencios que no debí guardar.
Menguan con fiereza los reproches y los gritos de las voces en mi cabeza.
Pudiera ser, tan solamente, tan simple como una gota que cae, algo natural.
Recuerdo cuando lo supe, cuando lo sentí y cuando al fin lo comprendí.
En este día, hoy, sin más, así como suena, me ha vuelto a pasar.
Cuándo habré de decirlo, no puedo saberlo.
Será pronto, será rápido, será fugaz: “Velocidad de Mandarina” se me antoja.
No le busques sentido, ni significado, son solo un color y una magnitud.
Una pequeña fruta dulce y ácida y un movimiento raudo y preciso.
Porque hoy, sin más, así como suena, así te robaría un beso.
Tanto que decir, tan poco margen de error y el miedo de que no lo entenderás.
Es, sin embargo, mi sino que hoy, sin más, así como suena, acepto tal cual.
Gajo a gajo, incrementa la velocidad a la que se mueven mis ideas.
A ritmo constante, la piel se resquebraja, liberando una tímida pulpa.
Brilla como un sol de atardecer y huele como sabían tus besos, a música.
Una trémula gota de la vida que guarda resbala por tus dedos, busca tus labios.
Mezcla exacta de acidez y dulzura, de ternura y fortaleza.
Hoy, sin más, así como suena, tus uñas han hendido mi piel y yo he sonreído.
Así es este día que ya toca a su fin, uno más, pero no uno cualquiera.
Más palabras que se ahogan, que no digo, que no oyes, que no ves.
Aún me pregunto, sobre este impredecible lienzo, qué podré pintar.
Rápido, dulce, preciso, ácido y, bajo la dura piel, ternura que te late.
Érase hoy, sin más, así como suena, que de ti me volví a enamorar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario