Sobre un tapiz de hojas de esmeralda
Liviana como una brisa que quisiera no ser descubierta
Corre, danza y
Sin pretenderlo,
Vuela
Un hada envuelta en el pétalo burdeos
De una rosa que hace tiempo se cansó
De ser tan sólo roja, de ser tan sólo flor.
Sobre un lecho de mullido y fresco musgo
Sin hacer apenas ruido y a la vez con dulce estruendo
Canta, ríe y
Junto a un jilguero
Trina
Un hada tras la que flota, como amable nubarrón,
El cabello que desprende los destellos
Que la ocultan de las sombras, que le dan su propia luz.
Sobre ramas quebradizas que no alcanza a quebrar
Pues tan leve es su paso que ni el suelo llega a tocar,
Pinta, sueña y
Tan sólo viviendo
Nutre
Un hada con su presencia a la floresta que visita
Y por un instante ella es suya y a la vez son una misma
Y en silencio todo queda y de su paso no hay testigo y sin embargo, nadie la olvida.

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