Dudaba si escribirte
Dudaba si ignorarte
Dudaba sobre el hecho
De dudar si volver a hablarte
Dudaba sobre todo de si alguna vez debí pensarte
Hablarte, amarte, preocuparme por ti, siquiera escucharte
Dudaba a cada instante, oh querida, que pudiera olvidarte
Porque dudaba, vil serpiente, que a mi lado fueses a quedarte
Dudaba de la vida, de mí mismo a cada instante
Dudaba de que el sol saliese si un día no podía hablarte
Dudaba que existieses, tan perfecta, tan distante
Dudaba tanto por tu causa que ya mi voz se hizo disonante
Dudaba si decirte lo que te dije sin hablar
Si, en un último canto de cisne, abrirme y confesar
Dudaba si ocultar cuanto pudiera bajo el telar
Porque dudaba si debía seguir tejiendo la capa que de ti me hubiera de ocultar
Dudaba de existir
Dudaba de ser así
Ahora dudo de ti
Y dudo que siquiera te acuerdes más de mí

No hay comentarios:
Publicar un comentario