así se llamó al titán que, padre de Zeus, gobernaba el tiempo. Es curioso, sin embargo pensar que el tiempo no existe salvo para los seres humanos, que para el resto de seres vivos e incluso para el universo, el tiempo no es siquiera como lo concebimos. De hecho, ni siquiera está ahí.
Es peculiar también cómo, pese a no existir, el tiempo se manifiesta constantemente a nuestro alrededor a través de los cambios. Evolución, mutación, ciclo... realmente da igual cómo nos empeñemos en llamarlo, hay cosas que con palabras no se terminan de explicar.
Hablo de cambios y evolución porque me doy cuenta de que, en cierto modo, llevo bastante tiempo manteniéndome al margen. A veces sin querer, otras porque no quería otra cosa. El caso es que, pese a cambios nimios, no he cambiado mucho y veo cómo la gente que me rodea sí lo hace. En algunos casos son cambios que se notan enseguida por lo bruscos que son mientras que otras veces el cambio es sutil, progresivo y paulatino hasta el punto de que no hay mayores indicios hasta que algo lo desencadena, alguna situación que manifiesta una reacción diferente a la que la persona en cuestión nos tenía acostumbrados. Es entonces cuando uno se pregunta cuándo ha pasado y hasta qué punto esa persona ha cambiado, ha evolucionado y sobre todo si seguirá encajando en la vida de alguien que es diferente...
La respuesta no suele ser sencilla

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